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Los afortunados

En creatividad lo más importante es tener un punto de vista diferente, original, fuera de lo habitual. Eso es justamente lo que logra Richard Dawkins al brindarnos este trozo de sabiduría que nos afecta a todos. Pasen y lean:

Vamos a morir. Y eso nos convierte en los afortunados.
La mayoría de la gente no morirá nunca, porque no van a nacer nunca.
La gente que potencialmente podría haber estado aquí en mi lugar, pero que de hecho nunca verán la luz del día, supera con creces el número de granos de arena del Sahara.
Sin duda entre esos espíritus no nacidos hay poetas más grandes que Keats, científicos más grandes que Newton
Sabemos esto porque el conjunto de personas posibles que permite nuestro ADN, supera masivamente al conjunto de personas que existen.
A pesar de esta abrumadora pequeña posibilidad, somos tú y yo, en nuestra normalidad, los que estamos aquí.
Nosotros, los pocos privilegiados que ganamos la lotería de nacer contra todo pronóstico, ¿Cómo osamos lloriquear por nuestro inevitable regreso a ese estado previo del que la inmensa mayoría jamás escapó?

Perfil raro o T profile

¿Has pensado alguna vez qué deben de tener los empleados de Google, Facebook o Apple para trabajar allí? Seguro que sí y también casi seguro que alguna vez has soñado en trabajar en ese tipo de empresa.

Pues bien, en esta entrega de mis aventuras y desventuras por tierras norteamericanas, hablaré de los perfiles y currículums más valorados por las que se consideran las empresas más punteras en creatividad e innovación del planeta.

Con este cartel empezó todo

Lo descubrimos gracias al siempre emprendedor Juan Corbera, mientras paseabamos por el Embarcadero de Frisco, un lugar fabuloso lleno de gaviotas, gente entrenando, vistas al puente más denostado del mundo (por estar siempre a la sombra del Golden Gate) y también unos Pier llenos de pequeñas y grandes empresas (aunque no lo parece desde fuera) con grandes sorpresas en su interior.

Decía que fue gracias al bueno de Juan porque paseando por allí yo me fijé en que en una pared había un minúsculo, casi ridículo, letrerito que ponía: IDEO. La pregunta fue inmediata, ¿no será esto la famosa empresa de Design Thinking, verdad? Para comprobarlo nada mejor que el coraje y la acción, dos de las cualidades que definían a los famosos príncipes del reino de Serendippo.

Una vez allí dentro, y con todo el atrevimiento del mundo, estuvimos preguntando acerca de la empresa, de sus instalaciones y de su modus operandi. Sacamos poco, lo reconozco, pero muchísimo más de lo que esperábamos y, sobre todo, más que si la verguenza se hubiera impuesto sobre el descaro.

Friki no, T profile!

Y ahora, al grano. ¿Qué aprendimos allí? Nada más y nada menos que sobre los perfiles preferidos para trabajar allí. Interesante, ¿verdad?

Lo que gusta en empresas como IDEO es, como ellos mismos denominan, un perfil raro. ¿Y qué demonios es un perfil raro? No, no creáis que se trata de contratar a cualquier freaky que pase por la calle. Son freaks, pero de otro estilo. Un perfil raro para ellos es uno que aglutina una serie de conocimientos que, en teoría, son muy dispares entre ellos. Verbigracia: un ingeniero informático que sabe japonés y tiene un máster en Sociología aplicada además de tener varios cursos en cocina creativa y coleccionar vinilos de Frank Zappa y de los Grateful Dead de los 70.

¿Eres uno de ellos? Enhorabuena, tienes un perfil raro, de esos que causan estragos en lo más cool & creative de Silicon Valley. De nada sirven aquí los C.V arregladitos y que los jefes de RRHH europeos nos han animado a construir. Si eres licenciado en Economía, tienes un MBA y experiencia en el tema quizá les interese mucho tu perfil en otro tipo de empresa pero en lo referente a lo creativo, niente

¿Pero por qué esto es así? Bueno, ciertamente tiene todo el sentido del mundo cuando se habla de creatividad. Esta gente ha entendido mejor que nadie que la creatividad y la innovación son el único motor que tira de la empresa en los tiempos confusos en que vivimos. Ese tipo de perfiles potencian y estimulan la creatividad más que ningún otro ya que se trata de gente inquieta, curiosa y, sobre todo, más abierta que la gente común. Por lo general el personal se centra en algo y va adelante toda la vida con ello. El abrir hacia los lados aunque centrándose en algo es lo que ellos llaman el T profile. La línea horizontal de la t sería esa apertura hacia todo lo desconocido mientras que la vertical sería la especialización en un campo concreto.

Y ese es el máximo secreto de los perfiles más innovadores, aquellos que, sin dejar de ser expertos en lo suyo, saben abrirse hacia otros campos muy distintos al suyo, creando así el inevitable peril raro o T profile.

Y tú, ¿eres un perfil raro?

El miedo a explorar

Si vuelvo la mirada atrás, ya son muchos años escribiendo y viviendo lo que yo denomino “Explorando el Kilimanjaro”. Poco a poco ésto se ha ido convirtiendo en mi propia metodología, mi modus operandi particular. Y sí, al final he comprendido que es lo mejor y más sincero que puedo llegar a compartir con los demás.

Explorar es una actitud pero, como sucede en todo lo demás, no por ello carece de herramientas, claves y ejercicios que lo mejoran. Y ahí entro yo. Mi habilidad innata para explorar junto a mis estudios de psicología, creatividad, innovación, marketing y la experiencia de trabajar diariamente con empresas, han conseguido que hoy pueda hablar y trabajar de este modo.

Pero es sorprendente que, lo que a mí me parece fácil e incluso básico, a otros les parezca una gran montaña (el Kilimanjaro) que escalar. Sin ir más lejos, quería comentar lo que me sucedió el otro día al respecto. Estando en una generación de ideas para mejorar un producto (latas de conserva, concretamente) presioné a un participante por no esforzarse más en el ejercicio. Mi sorpresa fue mayúscula cuando éste me dijo: ¿y a dónde quieres que llegue? no hay nada más, es más, ¿a dónde habría llegado si hubiese seguido ese camino?

De niños todos somos exploradores.

Esa pregunta me hizo mucha gracia. La gente cree que cuando trabajamos en un reto creativo yo ya conozco las respuestas. Nada más lejos de la realidad. Yo co-creo con ellos, les ayudo en lo que yo sé y me nutro de lo que ellos saben para hacerlo. Nada más. Pero hay una cosa clara: si uno no quiere recorrer un camino, arriesgarse, nunca sabrá lo que hay al final del sendero de baldosas amarillas. Y ahí reside la actitud de la que hablaba.

De pequeños todos tenemos ese don, esa actitud exploradora. Poco a poco, si le dejamos, eso se va perdiendo y por fin, nos abandona. Ahí no sólo estamos perdiendo nuestra capacidad más preciada para innovar sino que perdemos nuestra identidad. La falta de riesgo, de curiosidad, de imaginación, e incluso de diversión, vienen dadas por la falta de actitud exploradora.

Siempre dije que hay dos tipos de personas: las que exploran y las que no. Y tú, ¿todavía conservas tu instinto explorador?

 

La importancia del agua con hielo (y limón)

¿Qué podría ofrecer a mi cliente sin un gran esfuerzo para mí y que sin embargo él perciba como un valor añadido?

A veces no se trata de grandes eventos, ni siquiera de grandes sacrificios por parte del empresario-empresa-vendedor sino de algo mucho más minúsculo, de un detalle que parece que no pero acaba marcando la diferencia. Y mucho.

Esa es otra de las lecciones que me deja el viaje de Explorando Silicon Valley y concretamente la cultura americana, y es el de la profesionalidad en la atención al cliente.

Ya sea en un restaurante de clase alta o en un sencillo local de fast-food, uno es recibido con una amplia sonrisa de oreja a oreja mientras escucha aquello de “what can I do for you?” Y encima esa sonrisa parece sincera. Probablemente lo sea. En mis clases de Psicobiología I aprendí que los músculos que trabajan cuando se sonríe de manera espontánea y los que lo hacen cuando fingimos son diferentes, y por tanto, el ojo entrenado así lo percibe al recibir la sonrisa.

No falta un vaso de agua con hielo en la mesa, vaso que nunca se termina porque ya están los camareros para que eso no pase.

Un sencillo vaso de agua puede marcar una gran diferencia

Si el local es de cierto nivel, incluso la podemos encontrar con unas rodajas de limón. Es algo que no cuesta nada y sin embargo se agradece independientemente de que luego queramos un refresco o una cerveza.

Otro de los detalles que siempre marcan la diferencia es la disponibilidad del personal. Sin ser pesados ni parecer que te persiguen, como en El Corte Inglés, uno se siente el actor principal del local, pero a sus anchas. En todo momento sabes que estás arropado por un equipo profesional. En mi visita al Levi’s Store lo pude comprobar de primera mano. Sólo entrar un vendedor se te presenta por su nombre y, más allá de actuar como un vendedor al uso se comporta más como un personal shopper o un asistente. Me pareció maravilloso el equilibrio que consiguen entre ser atento y nada pesado. No compras por compromiso ni presionado sino que lo haces estando a gusto y encontrando lo que quieres en cada momento.

Pero esto no es exclusivo de las tiendas de ropa o los restaurantes. Ya sea la tienda Apple, un hotel o incluso en los centros de coworking, uno se siente cómodo y atendido. En el coworking más cool de San Francisco, el RocketSpace, incluso fuimos invitados a unos refrescos a condición de hacer un follow en Twitter.

Mi conclusión es que puliendo los detalles se puede dar un servicio de mucha más calidad. A veces la cultura empresarial y la motivación de los empleados es suficiente para transformar un negocio medio en superior.

Ahora es tu turno, ¿qué podrías ofrecer a tus clientes de esta forma que aumentara tu valor?

¿Por qué deseas visitar Google y a ellos les trae sin cuidado?

Sigo con las aventuras y desventuras que el viaje Explorando Silicon Valley me ha dejado para la posteridad.

Reconozco que, como tantos otros, una de mis expectativas antes del viaje era la de visitar grandes empresas nacidas y afincadas en el valle como son Google, Apple o Facebook. Que, ¿por qué era así? buena pregunta. Ni lo sé. Supongo que al ser empresas tan célebres y con tanto pedigrí uno siente una especie de morbo, de curiosidad sana por ver cómo son y cómo trabajan. ¿Serán tan distintas de las de aquí?, te planteas.

Si tu ilusión es hacerte una foto debajo de esto, reflexiona un momento.

El viaje, que aunque dio para mucho, no lo hizo para cumplir esas expectativas ya que finalmente no visité ninguna de esas grandes empresas que me había propuesto. Pero sí que, gracias a una genial conversación con uno de los muchos españoles afincados por aquellas tierras, pude reflexionar sobre lo que hasta la fecha no había hecho.

¿Para qué quieres ir a Google?, me preguntó. Antes de responder, mejor complementar esa pregunta con esta otra:

¿Por qué Google querría que tú fueras a verlos?

Debo confesar que esa segunda pregunta fue todo un hachazo. Después de ella veo las cosas de otra manera. Y es que, cuando uno está en Estados Unidos entiende que el norteamericano está a lo que está, y eso es business. Para lo bueno y para lo malo. Esto significa que si él percibe que le vas a aportar valor tienes abierta la puerta de par en par. Da igual quién seas, cómo vayas vestido y qué idioma hables. Lo importante es que lleves algo bajo el brazo que a ellos les interese para hacer negocio.

Por el contrario, si lo que llevas bajo el brazo es una Cannon preciosa con el fin de hacerte una foto con su logo y cotillear entre la marea multicolor de post-it pegados en sus paredes, francamente, no les interesa. Lo cual, ahora, me parece muy normal.

Para entender a Google hay que entender su contexto cultural, es decir, cómo piensan en ese país. Google está a lo que está, que es a hacer dinero. Y, aunque el español esté pensando que él también, se equivoca de todas todas. Aquí no se piensa en el dinero ni la mitad que lo hacen allí. Es otra filosofía. No se pierde el tiempo, sé es verdaderamente práctico y muy abierto a lo que el otro tiene que ofrecer (no como aquí). Eso sí, si tu valor aportado es cero, las puertas se te vuelven a cerrar.

Así que antes de proponerte ir a ver a Google planteate, ¿qué les aportas tu a ellos? Si no puedes ofrecer más allá de tu magnífica presencia, mejor quédate en casa. Google lo agradecerá y, a la larta, tú también.

El test del Cubo

A pesar de ser psicólogo siempre tuve un rechazo generalizado a los test psicológicos, midan lo que midan. No estuve de acuerdo cuando, en el colegio, me hacían pasar por pruebas tan degradantes como buscar el camino del laberinto o intuir qué ficha de dominó seguía en la secuencia. Me sentía un ratón de laboratorio. Además, luego llegó Gardner y se cargó el invento con su teoría de la inteligencia múltiple.

Cuento todo esto porque ayer, mi amiga Betsana, entre aguas de Tamarindo y micheladas, se empeñó en hacerme el denominado Test del Cubo.

Va de un desierto, y por supuesto de un cubo (¿sino por qué iba a llamarse así?), pero también de muchísimo más. Lo cierto es que, a pesar de haberlo hecho de modo informal, atinó bastante con mi personalidad.

Cuando llegué al hotel después de una suculenta cohinita pibil no tuve más remedio que buscar la interpretación del test en internet.

No desvelaré más detalles para no spoilear, pero os invito a que naveguéis por la red y os lo autoadministréis. Puede que os sorprenda.

Nunca un cubo, un desierto, un caballo y unos cuantos elementos más dijeron tanto de la mente humana.

Gracias Betsa por el descubrimiento.

Barna a full

Barcelona siempre mola. Y, en primavera, ni te cuento. Nunca dos días y medio fueron tan intensos y tan bien aprovechados.

Entre reuniones para nuevos proyectos editoriales, para nuevos colaboradores del ICA y para encontrar posibles apoyos, tuve tiempo de visitar el Museu del Rock, el Museo de los inventos (miba) de mi amigo Pep Torres, pasear por la Diagonal y descubrir la Casa Asia, reencontrarme con la mejor tienda de cómics de la ciudad, comer bien, cenar menos bien, reírme, cabrearme, hartarme de cierta gente, leer el Arte del ruido de Pep, conseguir la novela que me ha arrebatado los 10.000€ del premio VW- Qué leer de este año y, creo que no me dejo nada.

Gracias a Cris y Andrés por su hospitalidad, a Pep por la visita guiada por el miba, a Rosita “the killer” por la comida en un clásico barcelonés, a Esther por su disposición y entrega a los nuevos proyectos, a Jordi por el libro, a mi compañera Diana por su apoyo constante, a Alessandro por su interesante conversación y visión de la creatividad, a Lorena por seguir sorprendiendo en cada charla, y a Inforpress por seguir confiando en mí en todas sus delegaciones.

La vida puede ser maravillosa.

Ideas escondidas

Seguro que te ha pasado alguna vez. Y es que la frase  “es que no se me ocurre ninguna idea creativa”, es todo un clásico. Yo, al menos, no me cansaré de decirlo: las mejores ideas están cerca, muy cerca nuestro, pero están escondidas esperando a que las descubramos.

La última que me ha llamado la atención justo por lo cerca que la tenía es la siguiente:

Ideas que acaban con hábitos tradicionales

Se trata del Baby Bottle, un biberón que cuenta con tinta impresa que cambia de forma dependiendo de la temperatura, de modo que si la temperatura se encuentra en un rango de 36 a 38 grados centígrados, la imagen será de un bebé sonriendo, pero si la temperatura de la leche o cualquier bebida es superior a los 45 grados centígrados, la imagen será triste y de diferente color avisándote que la bebida se encuentra muy caliente.

Mira tú por donde, algo que se ha hecho toda la vida puede ser cambiado gracias a una idea tan sencilla como esta. Se acabó eso de echarse unas gotitas en el dorso de la muñeca para ver si está demasiado caliente o a punto.

Esto me recuerda mucho a un día en que un amigo y un servidor tomábamos un té en un local marroquí y éste, mientras servía un poco, me dijo: tantos años de evolución y seguimos teniendo que quemarnos con el asa de la dichosa tetera…

Esas son las oportunidades a las que siempre me refiero.

Detrás de cada cosa que nos desagrada hay una gran idea escondida.

Una Jam muy creativa

Los superhéroes, la inspiración para el primer GSJ de la historia

En un mundo donde todo está conectado por redes sociales,  globalización y, en definitiva, el todopoderoso Internet, surge una idea creativa que se nutre de ese contexto tan actual.

Se trata del Global Service Jam.

Global, justo por eso, porque no está localizado en una ciudad o país sino en 65 ciudades y unos 12 países.

Service, porque trata de crear y desarrollar nuevos servicios innovadores para el consumidor.

Y Jam, porque al igual que en las Jam Sessions del jazz donde los músicos improvisan a tiempo real, los participantes en esta iniciativa llegan sin saber muy bien qué van a crear y, desde el pistoletazo de salida, se ponen a ello durante un fin de semana.

Cuento esto porque el pasado 11, 12 y 13 de marzo se celebro el GSJ a nivel mundial. En nuestro país Madrid, Zaragoza y Valencia fueron las participantes gracias al esfuerzo de mi buen amigo Juanito Gasca, con el que compartía ideas, conocimiento y cervezas muy grandes en Berlín hace no mucho.

Yo estuve presente en Valencia junto a Daniel Collado, responsable del grupo valenciano. Con puntualidad británica empezabaeste experimento el viernes 11 a las 17:00. Todo el mundo esperaba el vídeo de bienvenida de los responsables de la criatura. Poco después, salían dos pirados contando un poco el funcionamiento de todo aquello y, por fin, desvelaban la palabra que serviría de inspiración para la creación de los servicios. En este caso fue: superhéroes.

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Con la dichosa palabrita, que da mucho de sí, estuvieron 65 ciudades pensando a la vez durante ese fin de semana tan creativo. A través de la metodología del Design Thinking, las ideas iban fluyendo y desarrollándose.

Resultado: más de 200 servicios generados y desarrollados en todo el mundo.

Nunca los superhéroes dieron tanto servicio a la sociedad.

Desarrollando la imaginación

La primera punk de la historia

Ayer, en el día de la mujer trabajadora, escuchaba yo mi matadero preferido, es decir, el programa de Radio 3, Carne Cruda. Hablaban sobre la relación música-mujer y si había sido difícil o no la inclusión de ésta en un mundo de hombres.

Me encantó el programa, y en especial, la reflexión de cuál había sido la primera mujer punk de la historia. Olvídense del punk de los 70, ya que ella, Billie Holiday, fue la primera y gran mujer punk sin duda alguna. Ella desafió todo lo desafiable y se enfrentó con la durísima vida que le tocó vivir para conseguir lo que quería: cantar.

Sin darse cuenta, empezaron a divagar (muy de la radio) e hicieron lo que a mi me pareció un excelente ejercicio de imaginación. Lo digo porque yo mismo utilizo una base parecida para calentar antes de una buena sesión de generación de ideas.

Ante un tema como es el de la mujer empezaron a hacerse preguntas como las siguientes:

¿qué pasaría si tel mundo estuviera poblado sólo por mujeres?

¿y si las mujeres fueran las que gobernaran? ¿todo sería mejor o sería peor?

¿y si el hombre fuera el que está en desventaja?

¿y que pasaría si las mujeres no hubieran sido tratadas así?

En fin, cientos de preguntas que nos podemos hacer para imaginar otros mundos posibles. Si lo hacemos regularmente, además de ser una estupenda reflexión, nos mantendrá la imaginación en buena forma.