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#incertividad

GUZMAN LOPEZ -incertividad“Las grandes oportunidades siempre van disfrazadas de problemas o retos”.

En esta ocasión era un encargo, no demasiado complicado, pero sí lo suficientemente atractivo: crear un nuevo diseño con piezas de Lego para fomentar la creatividad y la competitividad entre emprendedores. Raudo y veloz llamé a mi colega creativo Pablo J. Vizcaíno y nos pusimos a pensar. Cuando dos personas que se dedican la mayor del tiempo a pensar creativamente se juntan, cualquier cosa puede pasar.

Y voilá, aquí presentamos nuestra más reciente creación. La criatura en cuestión lleva el nombre de incertividad. Se trata de un juego con componentes de storytelling, visual thinking, gestión de la incertidumbre, comunicación y, como no, mucha creatividad.

Se juega con unos dados de símbolos, unas piezas de Lego y una legión de neuronas preparadas para quemarse a lo bonzo en el intento de crear nuevas oportunidades de negocio en un entorno cambiante.

Y ahora que te lo he contado, ¿cuándo empezamos a jugar?

He montado una empresa, ¿y ahora qué?

Puntos como estímulos que algún día uniremos

Así, tal y como dice el título de esta entrada, se llamaba el evento que la Universidad de Almería viene realizando para sus alumnos con el fin de alimentar el espíritu emprendedor en sus aulas y en el que he tenido la satisfacción de participar como ponente.

La idea de unir puntos que yo escribía en Serendipity y que el genio de Steve Jobs pronunciaba en su famoso discurso de Stanford parece que sigue contagiándose. Pedro, uno de los participantes más activos en la conferencia, compartió con todos nosotros su propia experiencia.

Según él veía zapatos abandonados por toda la ciudad. Parece que nadie más los veía, pero él sí. Nadie, ni el mismo, sabe por qué los ve pero de lo que sí está seguro es de que son puntos que algún día unirá.

Unir puntos es unir estímulos, experiencias que uno ha vivido y que, aunque en ese momento no sepa para qué sirven, algún día los une con éxito. Explorar es útil para descubrir nuevos puntos que más tarde uniremos.

No nos cansemos nunca, por tanto, de seguir explorando, de recoger experiencias y de unirlas. Nuestras mejores ideas siempre son las más inesperadas.

 

 

El Jukebox del emprendedor

 

El Boss nos enseña con Thunder Road cómo superarnos ante la adversidad

¿Pueden las canciones ayudarnos a emprender nuestro proyecto, ya sea éste vital o profesional? Esa es la pregunta que me hice solo acabar el fabuloso libro de Nick Hornby titulado 31 songs. En él, el autor, aprovechaba cada una de las 31 canciones que componen el libro para desarrollar un discurso relacionado con diferentes aspectos de su vida. Recuerdo que esto me pareció interesante. Las canciones, por lo general, son más fáciles de recordar que cualquier otra cosa ya que nos tocan el corazón como no lo hace nadie. Entonces, ¿por qué no articular un discurso inspirado en canciones?

Y de ahí parte la idea de mi nuevo libro El Jukebox del emprendedor. En él me inspiro en lo que hizo Hornby pero llevado a mi terreno: la creatividad. Por ello cuenta con 31 canciones que recorren, desde un punto de vista psicológico y emocional, el proceso creativo que lleva a la persona a emprender cualquier tipo de proyecto.

Si nos fijamos bien las canciones tienen mucho que enseñarnos. La mayoría hablan de amor, de pérdidas, de coches y playa; pero otras se asemejan más a poesías o ensayos literarios ya que encierran grandes lecciones de vida. Artistas como Bob Dylan, Jim Morrison o Michael Jackson intentaban expresar su forma de vida y todo lo aprendido en sus canciones. Entonces, ¿por qué desaprovecharlas?

Tom Petty con The Waiting nos enseña que todo lo bueno tarda en llegar y que debemos tener paciencia. Elvis nos canta suavemente en I’ll remember you que si queremos que nos recuerden tendremos que ser muy especiales, y la alegre Janis Joplin nos insiste con Try en que si nos somos constantes y lo intentamos una y otra vez un poquito más fuerte, no conseguiremos aquello que ansiamos.

31 canciones de 31 artistas que, con un orden y una estructura determinada recorren el proceso creativo para que cualquier persona emprenda su proyecto, lo recuerde y, por que no, disfrute de esta música por el camino.

 

 

 

 

Canciones para emprender

Las canciones nos enamoran y por eso las recordamos mejor que nada en el mundo. Son emocionales, y por ello no nos cuesta demasiado recordarlas. ¿Qué pasaría si atendieramos a los mensajes que en ellas se esconden? ¿Puede que en su interior se encuentren lecciones dignas de recordar?

Yo creo que sí, y por eso el próximo lunes día 15 aparece en las librerías españolas el que será mi segundo libro después de Serendipity. En esta ocasión su nombre es El Jukebox del emprendedor y lo que pretendo en esta ocasión es analizar, desde el punto de vista creativo y emocional, todo el proceso creativo necesario para emprender un proyecto inspirado en canciones que nos recuerden siempre lo aprendido.

Como sabemos, todo proyecto pasa por diferentes fases y, con el fin de no sentirnos abatidos, perdidos y frustrados en muchas de ellas, una buena canción puede estar ahí para recordarnos una sabia lección.

Con prólogo del inventor Pep Torres y el apoyo de emprendedores como Xavier Verdaguer o Sergio Fernández, aparece este nuevo proyecto del que estamos muy ilusionados.

Cada creación trae de nuevo el entusiasmo y la alegría por ver nacer un nuevo proyecto.

Espero poder transmitirlo en 240 páginas y 31 canciones.

www.eljukeboxdelemprendedor.com

 

7 Tips para entender Silicon Valley

Las 7 claves que nos conducirán al éxito

 

Las simplificaciones siempre son peligrosas ya que nos llevan al estereotipo, es decir, a la copia y no al original, pero entendidas dentro de un contexto pueden ser muy útiles para entender rápidamente como funciona algo.

En un acto realizado en San Francisco, al que mi amigo Xavier Verdaguer tuvo la amabilidad de invitarme, pude enterarme de las 7 tips, o claves, que hemos de saber para entender el ecosistema de Silicon Valley y, por tanto, de todo aquel que se quiera parecer a él.

 

Estas son las 7 claves del éxito de Silicon Valley

1. Think Different: Pensar diferente ya no es un lujo, es una necesidad. Compañías como Google o Apple lo saben y lo aplican a pesar de haberse convertido en grandes monstruos empresariales. Para ello, y a pesar de la dificultad de seguir siendo innovador cuando uno es grande, lo hacen creando, cuando es necesario, spin-offs que funcionan como nuevos pulmones de ideas frescas.

2. Run: el mundo se mueve demasiado rápido para esperar a los lentos. Cuando todo es para ayer, no nos podemos permitir el lujo de dormirnos en los laureles. Es por ello que en la mayoría de las empresas más punteras la media de edad es de 27 primaveras. Mucho ritmo.

3. Jump: La gente se mueve, salta de un lado a otro, cambia de compañía, de puesto, de proyecto. Hay una ley no escrita a la que yo le he cogido mucho cariño que reza: equivócate rápido y barato. Luego salta a otra cosa.

4. Start: empieza cosas, sin miedo, pero empieza. La acción es lo que mueve el mundo. Sólo pensando no se cambia el mundo.

5. Listen: aprende de los demás, compara, reflexiona, cambia. Si hay algún lugar donde aprender de otros es allí. Por eso crear nuestro propio ecosistema de talento depende de nosotros. ¿A quién escuchas durante todo el día? Plantéatelo porque eso es justamente lo que te está alimentando.

6. Talk: hoy es más importante saber utilizar twitter que enviar un C.V. El mundo, decididamente, ha cambiado. Por eso los reyes del networking están más valorados que nunca. En el valle donde todo es posible lo saben y, por ello, lo potencian. Hay eventos everyday. Y en cada evento hay múltiples posibilidades para que la Serendipity se manifieste. Sólo hay que estar preparado.

7. Dream: y por último, sueña. La gente más innovadora también es la más soñadora. Si uno no tiene el sueño de querer cambiar el mundo no lo conseguirá. Todos los que se van al valle lo hacen para hacer de éste un mundo mejor, aunque con ello consigan millones de dólares. Como decía el maestro Zitarrosa, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Ahora, a grabarlas a fuego para que no se nos olviden jamás.

 

Perfil raro o T profile

¿Has pensado alguna vez qué deben de tener los empleados de Google, Facebook o Apple para trabajar allí? Seguro que sí y también casi seguro que alguna vez has soñado en trabajar en ese tipo de empresa.

Pues bien, en esta entrega de mis aventuras y desventuras por tierras norteamericanas, hablaré de los perfiles y currículums más valorados por las que se consideran las empresas más punteras en creatividad e innovación del planeta.

Con este cartel empezó todo

Lo descubrimos gracias al siempre emprendedor Juan Corbera, mientras paseabamos por el Embarcadero de Frisco, un lugar fabuloso lleno de gaviotas, gente entrenando, vistas al puente más denostado del mundo (por estar siempre a la sombra del Golden Gate) y también unos Pier llenos de pequeñas y grandes empresas (aunque no lo parece desde fuera) con grandes sorpresas en su interior.

Decía que fue gracias al bueno de Juan porque paseando por allí yo me fijé en que en una pared había un minúsculo, casi ridículo, letrerito que ponía: IDEO. La pregunta fue inmediata, ¿no será esto la famosa empresa de Design Thinking, verdad? Para comprobarlo nada mejor que el coraje y la acción, dos de las cualidades que definían a los famosos príncipes del reino de Serendippo.

Una vez allí dentro, y con todo el atrevimiento del mundo, estuvimos preguntando acerca de la empresa, de sus instalaciones y de su modus operandi. Sacamos poco, lo reconozco, pero muchísimo más de lo que esperábamos y, sobre todo, más que si la verguenza se hubiera impuesto sobre el descaro.

Friki no, T profile!

Y ahora, al grano. ¿Qué aprendimos allí? Nada más y nada menos que sobre los perfiles preferidos para trabajar allí. Interesante, ¿verdad?

Lo que gusta en empresas como IDEO es, como ellos mismos denominan, un perfil raro. ¿Y qué demonios es un perfil raro? No, no creáis que se trata de contratar a cualquier freaky que pase por la calle. Son freaks, pero de otro estilo. Un perfil raro para ellos es uno que aglutina una serie de conocimientos que, en teoría, son muy dispares entre ellos. Verbigracia: un ingeniero informático que sabe japonés y tiene un máster en Sociología aplicada además de tener varios cursos en cocina creativa y coleccionar vinilos de Frank Zappa y de los Grateful Dead de los 70.

¿Eres uno de ellos? Enhorabuena, tienes un perfil raro, de esos que causan estragos en lo más cool & creative de Silicon Valley. De nada sirven aquí los C.V arregladitos y que los jefes de RRHH europeos nos han animado a construir. Si eres licenciado en Economía, tienes un MBA y experiencia en el tema quizá les interese mucho tu perfil en otro tipo de empresa pero en lo referente a lo creativo, niente

¿Pero por qué esto es así? Bueno, ciertamente tiene todo el sentido del mundo cuando se habla de creatividad. Esta gente ha entendido mejor que nadie que la creatividad y la innovación son el único motor que tira de la empresa en los tiempos confusos en que vivimos. Ese tipo de perfiles potencian y estimulan la creatividad más que ningún otro ya que se trata de gente inquieta, curiosa y, sobre todo, más abierta que la gente común. Por lo general el personal se centra en algo y va adelante toda la vida con ello. El abrir hacia los lados aunque centrándose en algo es lo que ellos llaman el T profile. La línea horizontal de la t sería esa apertura hacia todo lo desconocido mientras que la vertical sería la especialización en un campo concreto.

Y ese es el máximo secreto de los perfiles más innovadores, aquellos que, sin dejar de ser expertos en lo suyo, saben abrirse hacia otros campos muy distintos al suyo, creando así el inevitable peril raro o T profile.

Y tú, ¿eres un perfil raro?

Pedir vs Ofrecer

En España siempre ha estado muy arraigada la frase de “pedir” o “buscar trabajo”. Hoy, más que nunca, la gente busca y desespera por que alguien “le de” un puesto, lo haga sentirse útil en la sociedad a cambio de una cantidad con la que, más o menos, pueda vivir. Para ello el personal se dedica a formarse a base de cursillos y al envío masivo de C.V’s a los ya saturados departamentos de recursos humanos de las empresas. Ese es el método que se les ha enseñado y, por tanto, lo único que saben hacer.

Si algo aprendí en mi reciente viaje a Silicon Valley es que la cosa no funciona así. Ni de lejos. Igual que escribía hace poco un post sobre por qué a Google le importa tres pimientos que vayas a visitarlo, en esta ocasión lo vamos a dirigir hacia la búsqueda de empleo o venta de un servicio a un tercero.

Como bien me dijo uno de los muchos emprendedores españoles que viven en San Francisco “aquí (en USA) la puerta siempre está abierta por primera vez, la segunda dependerá de la primera”. Y así es. La puerta siempre debería estar abierta por primera vez. Lo que hagas con esa vez condicionará toda la relación con dicha empresa.

A pocos les gusta dar pero a todos les gusta recibir. ¿Tú pides o das?

Por tanto, si vamos con la mentalidad de pedir, rara vez se nos dará. Sin embargo, si vamos con la mentalidad de dar el tema ya cambia. Pero, ¿dar, el qué? Pues bien, dar algo, en este caso algún valor nuevo y útil para la empresa. Rara vez somos empáticos con las empresas. Sólo vamos a ver si nos dan algo. Pero, ¿y qué hay de sus necesidades? ¿Tú que les ofreces? ¿Una carrera, un máster?

Pocas veces somos conscientes de que no sólo competimos con nuestros vecinos, ni con nuestros propios compatriotas sino con todo el mundo. Welcome to the global world, dude!

Concluyendo: si estás intentado conseguir un trabajo o vender tu servicio a una empresa (sea el que sea) considera primero las razones de por qué ellos te deberían recibir e incluso comprar. Házte esta pregunta: ¿tú te comprarías a tí mismo? y sobre todo, ¿por cuánto?, es decir, ¿cuánto estarías dispuesto a pagar por lo que tú mismo ofreces?

Si en España también se abrieran las puertas fácilmente por primera vez la gente se pararía más a estudiar qué ofrece y cómo lo hace. Tirar C.V’s es barato y fácil. Pero ese no es el camino. Sé creativo, explora, genera alternativas y encuentra el valor a lo que haces. Esa es una de las grandes lecciones que aprendí en mi viaje y que quería transmitiros.

¡Buenos días y buena suerte!

Explorando Silicon Valley: dos caras de una misma moneda

Por fin, lo que surgió como una idea para contar lo que ha sido la exploración a Silicon Valley de forma masiva, se materializó el pasado miércoles en la sala Coworking Valencia delante de amigos, conocidos y curiosos que deseaban saber de primera mano cómo es la meca de la innovación y la tecnología. 

Impartida a medias con el compañero de viaje y programador Carlos Martí, nos dividimos la charla en dos versiones. Él, más receptivo a todo lo bueno que ofrece el valle, habló de sus grandezas. Yo, por el contrario, me centré en aquello no tan bueno que nadie te cuenta. Las dos versiones son ciertas pero a su vez complementarias.

Como toda moneda, Silicon Valley también tiene dos caras. Y más vale conocer las dos antes de dar el paso hacia allí.

Luego no digas que no te lo advertimos…

¿Por qué deseas visitar Google y a ellos les trae sin cuidado?

Sigo con las aventuras y desventuras que el viaje Explorando Silicon Valley me ha dejado para la posteridad.

Reconozco que, como tantos otros, una de mis expectativas antes del viaje era la de visitar grandes empresas nacidas y afincadas en el valle como son Google, Apple o Facebook. Que, ¿por qué era así? buena pregunta. Ni lo sé. Supongo que al ser empresas tan célebres y con tanto pedigrí uno siente una especie de morbo, de curiosidad sana por ver cómo son y cómo trabajan. ¿Serán tan distintas de las de aquí?, te planteas.

Si tu ilusión es hacerte una foto debajo de esto, reflexiona un momento.

El viaje, que aunque dio para mucho, no lo hizo para cumplir esas expectativas ya que finalmente no visité ninguna de esas grandes empresas que me había propuesto. Pero sí que, gracias a una genial conversación con uno de los muchos españoles afincados por aquellas tierras, pude reflexionar sobre lo que hasta la fecha no había hecho.

¿Para qué quieres ir a Google?, me preguntó. Antes de responder, mejor complementar esa pregunta con esta otra:

¿Por qué Google querría que tú fueras a verlos?

Debo confesar que esa segunda pregunta fue todo un hachazo. Después de ella veo las cosas de otra manera. Y es que, cuando uno está en Estados Unidos entiende que el norteamericano está a lo que está, y eso es business. Para lo bueno y para lo malo. Esto significa que si él percibe que le vas a aportar valor tienes abierta la puerta de par en par. Da igual quién seas, cómo vayas vestido y qué idioma hables. Lo importante es que lleves algo bajo el brazo que a ellos les interese para hacer negocio.

Por el contrario, si lo que llevas bajo el brazo es una Cannon preciosa con el fin de hacerte una foto con su logo y cotillear entre la marea multicolor de post-it pegados en sus paredes, francamente, no les interesa. Lo cual, ahora, me parece muy normal.

Para entender a Google hay que entender su contexto cultural, es decir, cómo piensan en ese país. Google está a lo que está, que es a hacer dinero. Y, aunque el español esté pensando que él también, se equivoca de todas todas. Aquí no se piensa en el dinero ni la mitad que lo hacen allí. Es otra filosofía. No se pierde el tiempo, sé es verdaderamente práctico y muy abierto a lo que el otro tiene que ofrecer (no como aquí). Eso sí, si tu valor aportado es cero, las puertas se te vuelven a cerrar.

Así que antes de proponerte ir a ver a Google planteate, ¿qué les aportas tu a ellos? Si no puedes ofrecer más allá de tu magnífica presencia, mejor quédate en casa. Google lo agradecerá y, a la larta, tú también.

Por qué me voy a Silicon Valley

Pues sí, amigos, me voy una temporada a explorar nuevas tierras, a descubrir otras formas de pensar y a conocer a gente realmente interesante. Y nada mejor que Silicon Valley para conseguirlo.

Realmente eso es lo que he estado haciendo durante toda mi vida cuando llega marzo. Como buen valenciano que huye de las Fallas pero a la vez respeta su esencia más sagrada que no es otra que la de quemar lo viejo para emprender nuevos proyectos, agarro la mochila y salgo disparado para cualquier parte del mundo que en ese momento considere interesante.

Otros marzos me han llevado a sitios tan dispares como India, Marruecos, Honduras, Chile o México y otros tantos vendrán en el futuro. Este año, desde luego, toca San Francisco y aledaños.

¿Por qué me voy a San Francisco? pues por lo mismo que me he ido a los demás lugares. Porque una vez al año no hace daño, es más hace muy bien, eso de salir de la rutina (por poca que tenga) y escapar de lo que yo llamo la Zona de Seguridad Próxima (ZSP) o lo que otros llaman zona de confort, porque las ideas se oxigenan y siempre llegan otras nuevas, porque la vida está ahí afuera y , sobre todo, porque hacerlo es lo más adecuado para que las serendipias sucedan. Y de eso creo que sé un poco.

En San Francisco me esperan buenos amigos como Xavi y Carlos, pero a su vez otros que sin duda lo serán como María, Ana, Pablo o Ricard. Me esperan cenas con emprendedores, visitas a empresas como Google o Twitter o la imperdible visita de la librería City Lights, lugar sagrado para los beatniks de corazón.

Me voy porque me lo dice la cabeza pero sobre todo me lo pide el corazón y, como decía el Popol Vuh,

“Cuando tengas que elegir entre dos caminos elige siempre el que tenga corazón. El que elige el camino del corazón no se equivoca nunca”.

Que así sea.