Archivos de la categoría innovación

Inspirándose en Bowie para mejorar nuestra empresa

En un día tan ldavid-bowie_where-are-we-now-luvioso y frío como hoy recibir un buen regalo se aprecia mucho más que otros días. Y es que hoy me ha llegado el último trabajo de David Bowie titulado The Next Day. Eso me ha hecho recordar el artículo que escribí sobre creatividad e innovación en el mundo empresarial basado en lecciones que podemos extraer de la carrera del Camaleón.

Al artículo en cuestión lo titulé El Síndrome Bowie y se basaba en la capacidad de transformación, adaptación e innovación de este polifacético artista. Aunque podéis leerlo aquí entero os dejo las conlusiones:

El síndrome Bowie hace referencia a la capacidad que tienen las organizaciones de reinventarse y adaptarse a los cambios a través de la innovación. Aquellas que están afectadas por el síndrome poseen las siguientes 10 características:

  1. Incapacidad de seguir haciendo lo mismo, por muy bien que funcione.
  2. Necesidad de reinventarse continuamente aunque el entorno no lo fuerce.
  3. Apertura mental hacia nuevas tendencias y modos de trabajo.
  4. Permeabilidad total con el entorno, dejándose influenciar por lo que hay más allá de uno mismo o su organización.
  5. Inconformismo ante lo convencional y popular.
  6. Alta capacidad para arriesgarse, para estar en versión beta.
  7. No intentar complacer a todo el mundo.
  8. Coherencia con el trabajo realizado y conexión de valores organizativos.
  9. Humor: se ríen de sí mismas si es necesario.
  10. Alta energía. Cualquier cambio implica una gran cantidad de energía.

Intentar escuchar algún disco de Bowie este fin de semana mientras recordais estas lecciones. A partir del lunes toca aplicarlas.

Saca el rockero que llevas dentro

¿Qué nos puede enseñar una banda de rock a la hora de gestionar nuestra empresa?

Hace unos días mi nueva amiga y compañera Helena López-Casares me pidió un artículo para el canal CEO, un portal de contenido empresarial para directivos que ella misma dirige. El tema era libre, el que me apeteciera, así que me inspiré en mi conferencia de El CEO como rockstar para escribir un artículo llamado La actitud rockstar.

En él intento dar las claves para innovar inspirándome en una banda de rock, que al fin y al cabo es una empresa.

Gente como Richard Branson o Steve Jobs eran auténticos rockstar y llevaron a sus empresas a lo más alto.

¿Quieres saber cómo? Descúbrelo en La actitud rockstar

 

La creatividad de los más grandes

En marzo de este mismo año cogí la mochila y me subí en un avión rumbo Silicon Valley. La gente me preguntaba a qué iba, si había quedado con alguien, si era por trabajo o por el contrario se trataba de unas vacaciones. Nunca sé responder a eso. Para mí forma un todo: es trabajo, lo paso bien, pero sobre todo voy a explorar y a unir puntos. En este blog he hablado mucho de ambos conceptos.

Gracias a ese viaje me traje la mochila llena de ideas. Algunas se plasmaron en la conferencia Explorando Silicon Valley: dos caras de la moneda y otras en varios artículos. Actualmente estoy escribiendo para el portal web de Movistar Con Tu Negocio y por eso la mayoría aparecen allí.

En el último analizo cómo compañías tan grandes como Apple, Google o Facebook pueden mantener su músculo creativo intacto.

El bucle creativo y el modelo que usa Apple me sirven para desarrollar lo que he llamado La Creatividad de los más grandes.

Espero que os guste.

Foro de la Innovación La Rioja: juntos podemos!

En plena conferencia de Open Innovation

La semana pasada se celebró el Foro de la Innovación La Rioja 2012 al que fui invitado para dar una conferencia sobre innovación abierta. Debo reconocer que ha sido una de las mejores semanas en lo que va de año debido a su intensidad, buen trato y detalles maravillosos.

El foro este año se centraba en la necesidad de la colaboración empresarial como factor principal para la innovación. Todos los ponentes estuvimos de acuerdo en que hay más fuera que dentro, es decir, que una empresa no puede permitirse el lujo de cerrarse en banda sin aprovechar el talento y los recursos externos a ella. Como decía Mudler, la verdad está ahí afuera.

Yo, como me pidieron, hablé de la exploración como método para la innovación. Sin explorar nuevos caminos, nuevas posibilidades, seguiremos siempre haciendo lo mismo una y otra vez. Por otro lado gente como Andy Stalman comentó su particular modelo de la gallina, es decir, el co,co,co (co-crear, co-operar, co-laboración…). Tenéis un resumen a modo conclusivo de los poonentes aquí.

Fue genial comprobar que, aunque a veces parece que trabajemos solos, hay todo un elenco de profesionales que están haciendo lo mismo que tú y con una línea similar. Eso es un buen refuerzo emocional que ayuda a seguir haciendo lo que más nos gusta: ayudar a las empresas a innovar.

Conocí a muchos profesionales y aprendí todo lo que pude de ellos. Debo dar las gracias a Héctor Milla por su conversación en la que me explicó su breve relación de amistad con el mismo Cortázar en Paris, a Joan Jiménez por compartir conmigo su conocimiento sobre las redes sociales en las que no sólo debemos “usar” sino “estar”, a Bertrand Caudron por el concepto de Gamification, a Mercedes Cubillo por recordarnos que no hace tanto se trabajaba de otro modo muy distinto al de ahora y ser así de pedagógica, a Carlos Iglesias por interesarse en mi manuscrito para su editorial, a Dioni Nespral porque sienta cátedra cada vez que hablas con él, a Purificación Baldoví y Jose Mª Guijarro por su compañía y apoyo y a Martín García Vaquero por su forma de ser y de estar y porque estoy seguro de que haremos de las nuestras en breve.

Seguro que me olvido de alguien pero en general quería mandar un fuerte abrazo a todos los que compartísteis este genial foro durante unos días realmente formidables.

7 Tips para entender Silicon Valley

Las 7 claves que nos conducirán al éxito

 

Las simplificaciones siempre son peligrosas ya que nos llevan al estereotipo, es decir, a la copia y no al original, pero entendidas dentro de un contexto pueden ser muy útiles para entender rápidamente como funciona algo.

En un acto realizado en San Francisco, al que mi amigo Xavier Verdaguer tuvo la amabilidad de invitarme, pude enterarme de las 7 tips, o claves, que hemos de saber para entender el ecosistema de Silicon Valley y, por tanto, de todo aquel que se quiera parecer a él.

 

Estas son las 7 claves del éxito de Silicon Valley

1. Think Different: Pensar diferente ya no es un lujo, es una necesidad. Compañías como Google o Apple lo saben y lo aplican a pesar de haberse convertido en grandes monstruos empresariales. Para ello, y a pesar de la dificultad de seguir siendo innovador cuando uno es grande, lo hacen creando, cuando es necesario, spin-offs que funcionan como nuevos pulmones de ideas frescas.

2. Run: el mundo se mueve demasiado rápido para esperar a los lentos. Cuando todo es para ayer, no nos podemos permitir el lujo de dormirnos en los laureles. Es por ello que en la mayoría de las empresas más punteras la media de edad es de 27 primaveras. Mucho ritmo.

3. Jump: La gente se mueve, salta de un lado a otro, cambia de compañía, de puesto, de proyecto. Hay una ley no escrita a la que yo le he cogido mucho cariño que reza: equivócate rápido y barato. Luego salta a otra cosa.

4. Start: empieza cosas, sin miedo, pero empieza. La acción es lo que mueve el mundo. Sólo pensando no se cambia el mundo.

5. Listen: aprende de los demás, compara, reflexiona, cambia. Si hay algún lugar donde aprender de otros es allí. Por eso crear nuestro propio ecosistema de talento depende de nosotros. ¿A quién escuchas durante todo el día? Plantéatelo porque eso es justamente lo que te está alimentando.

6. Talk: hoy es más importante saber utilizar twitter que enviar un C.V. El mundo, decididamente, ha cambiado. Por eso los reyes del networking están más valorados que nunca. En el valle donde todo es posible lo saben y, por ello, lo potencian. Hay eventos everyday. Y en cada evento hay múltiples posibilidades para que la Serendipity se manifieste. Sólo hay que estar preparado.

7. Dream: y por último, sueña. La gente más innovadora también es la más soñadora. Si uno no tiene el sueño de querer cambiar el mundo no lo conseguirá. Todos los que se van al valle lo hacen para hacer de éste un mundo mejor, aunque con ello consigan millones de dólares. Como decía el maestro Zitarrosa, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Ahora, a grabarlas a fuego para que no se nos olviden jamás.

 

Perfil raro o T profile

¿Has pensado alguna vez qué deben de tener los empleados de Google, Facebook o Apple para trabajar allí? Seguro que sí y también casi seguro que alguna vez has soñado en trabajar en ese tipo de empresa.

Pues bien, en esta entrega de mis aventuras y desventuras por tierras norteamericanas, hablaré de los perfiles y currículums más valorados por las que se consideran las empresas más punteras en creatividad e innovación del planeta.

Con este cartel empezó todo

Lo descubrimos gracias al siempre emprendedor Juan Corbera, mientras paseabamos por el Embarcadero de Frisco, un lugar fabuloso lleno de gaviotas, gente entrenando, vistas al puente más denostado del mundo (por estar siempre a la sombra del Golden Gate) y también unos Pier llenos de pequeñas y grandes empresas (aunque no lo parece desde fuera) con grandes sorpresas en su interior.

Decía que fue gracias al bueno de Juan porque paseando por allí yo me fijé en que en una pared había un minúsculo, casi ridículo, letrerito que ponía: IDEO. La pregunta fue inmediata, ¿no será esto la famosa empresa de Design Thinking, verdad? Para comprobarlo nada mejor que el coraje y la acción, dos de las cualidades que definían a los famosos príncipes del reino de Serendippo.

Una vez allí dentro, y con todo el atrevimiento del mundo, estuvimos preguntando acerca de la empresa, de sus instalaciones y de su modus operandi. Sacamos poco, lo reconozco, pero muchísimo más de lo que esperábamos y, sobre todo, más que si la verguenza se hubiera impuesto sobre el descaro.

Friki no, T profile!

Y ahora, al grano. ¿Qué aprendimos allí? Nada más y nada menos que sobre los perfiles preferidos para trabajar allí. Interesante, ¿verdad?

Lo que gusta en empresas como IDEO es, como ellos mismos denominan, un perfil raro. ¿Y qué demonios es un perfil raro? No, no creáis que se trata de contratar a cualquier freaky que pase por la calle. Son freaks, pero de otro estilo. Un perfil raro para ellos es uno que aglutina una serie de conocimientos que, en teoría, son muy dispares entre ellos. Verbigracia: un ingeniero informático que sabe japonés y tiene un máster en Sociología aplicada además de tener varios cursos en cocina creativa y coleccionar vinilos de Frank Zappa y de los Grateful Dead de los 70.

¿Eres uno de ellos? Enhorabuena, tienes un perfil raro, de esos que causan estragos en lo más cool & creative de Silicon Valley. De nada sirven aquí los C.V arregladitos y que los jefes de RRHH europeos nos han animado a construir. Si eres licenciado en Economía, tienes un MBA y experiencia en el tema quizá les interese mucho tu perfil en otro tipo de empresa pero en lo referente a lo creativo, niente

¿Pero por qué esto es así? Bueno, ciertamente tiene todo el sentido del mundo cuando se habla de creatividad. Esta gente ha entendido mejor que nadie que la creatividad y la innovación son el único motor que tira de la empresa en los tiempos confusos en que vivimos. Ese tipo de perfiles potencian y estimulan la creatividad más que ningún otro ya que se trata de gente inquieta, curiosa y, sobre todo, más abierta que la gente común. Por lo general el personal se centra en algo y va adelante toda la vida con ello. El abrir hacia los lados aunque centrándose en algo es lo que ellos llaman el T profile. La línea horizontal de la t sería esa apertura hacia todo lo desconocido mientras que la vertical sería la especialización en un campo concreto.

Y ese es el máximo secreto de los perfiles más innovadores, aquellos que, sin dejar de ser expertos en lo suyo, saben abrirse hacia otros campos muy distintos al suyo, creando así el inevitable peril raro o T profile.

Y tú, ¿eres un perfil raro?

El miedo a explorar

Si vuelvo la mirada atrás, ya son muchos años escribiendo y viviendo lo que yo denomino “Explorando el Kilimanjaro”. Poco a poco ésto se ha ido convirtiendo en mi propia metodología, mi modus operandi particular. Y sí, al final he comprendido que es lo mejor y más sincero que puedo llegar a compartir con los demás.

Explorar es una actitud pero, como sucede en todo lo demás, no por ello carece de herramientas, claves y ejercicios que lo mejoran. Y ahí entro yo. Mi habilidad innata para explorar junto a mis estudios de psicología, creatividad, innovación, marketing y la experiencia de trabajar diariamente con empresas, han conseguido que hoy pueda hablar y trabajar de este modo.

Pero es sorprendente que, lo que a mí me parece fácil e incluso básico, a otros les parezca una gran montaña (el Kilimanjaro) que escalar. Sin ir más lejos, quería comentar lo que me sucedió el otro día al respecto. Estando en una generación de ideas para mejorar un producto (latas de conserva, concretamente) presioné a un participante por no esforzarse más en el ejercicio. Mi sorpresa fue mayúscula cuando éste me dijo: ¿y a dónde quieres que llegue? no hay nada más, es más, ¿a dónde habría llegado si hubiese seguido ese camino?

De niños todos somos exploradores.

Esa pregunta me hizo mucha gracia. La gente cree que cuando trabajamos en un reto creativo yo ya conozco las respuestas. Nada más lejos de la realidad. Yo co-creo con ellos, les ayudo en lo que yo sé y me nutro de lo que ellos saben para hacerlo. Nada más. Pero hay una cosa clara: si uno no quiere recorrer un camino, arriesgarse, nunca sabrá lo que hay al final del sendero de baldosas amarillas. Y ahí reside la actitud de la que hablaba.

De pequeños todos tenemos ese don, esa actitud exploradora. Poco a poco, si le dejamos, eso se va perdiendo y por fin, nos abandona. Ahí no sólo estamos perdiendo nuestra capacidad más preciada para innovar sino que perdemos nuestra identidad. La falta de riesgo, de curiosidad, de imaginación, e incluso de diversión, vienen dadas por la falta de actitud exploradora.

Siempre dije que hay dos tipos de personas: las que exploran y las que no. Y tú, ¿todavía conservas tu instinto explorador?

 

La importancia del agua con hielo (y limón)

¿Qué podría ofrecer a mi cliente sin un gran esfuerzo para mí y que sin embargo él perciba como un valor añadido?

A veces no se trata de grandes eventos, ni siquiera de grandes sacrificios por parte del empresario-empresa-vendedor sino de algo mucho más minúsculo, de un detalle que parece que no pero acaba marcando la diferencia. Y mucho.

Esa es otra de las lecciones que me deja el viaje de Explorando Silicon Valley y concretamente la cultura americana, y es el de la profesionalidad en la atención al cliente.

Ya sea en un restaurante de clase alta o en un sencillo local de fast-food, uno es recibido con una amplia sonrisa de oreja a oreja mientras escucha aquello de “what can I do for you?” Y encima esa sonrisa parece sincera. Probablemente lo sea. En mis clases de Psicobiología I aprendí que los músculos que trabajan cuando se sonríe de manera espontánea y los que lo hacen cuando fingimos son diferentes, y por tanto, el ojo entrenado así lo percibe al recibir la sonrisa.

No falta un vaso de agua con hielo en la mesa, vaso que nunca se termina porque ya están los camareros para que eso no pase.

Un sencillo vaso de agua puede marcar una gran diferencia

Si el local es de cierto nivel, incluso la podemos encontrar con unas rodajas de limón. Es algo que no cuesta nada y sin embargo se agradece independientemente de que luego queramos un refresco o una cerveza.

Otro de los detalles que siempre marcan la diferencia es la disponibilidad del personal. Sin ser pesados ni parecer que te persiguen, como en El Corte Inglés, uno se siente el actor principal del local, pero a sus anchas. En todo momento sabes que estás arropado por un equipo profesional. En mi visita al Levi’s Store lo pude comprobar de primera mano. Sólo entrar un vendedor se te presenta por su nombre y, más allá de actuar como un vendedor al uso se comporta más como un personal shopper o un asistente. Me pareció maravilloso el equilibrio que consiguen entre ser atento y nada pesado. No compras por compromiso ni presionado sino que lo haces estando a gusto y encontrando lo que quieres en cada momento.

Pero esto no es exclusivo de las tiendas de ropa o los restaurantes. Ya sea la tienda Apple, un hotel o incluso en los centros de coworking, uno se siente cómodo y atendido. En el coworking más cool de San Francisco, el RocketSpace, incluso fuimos invitados a unos refrescos a condición de hacer un follow en Twitter.

Mi conclusión es que puliendo los detalles se puede dar un servicio de mucha más calidad. A veces la cultura empresarial y la motivación de los empleados es suficiente para transformar un negocio medio en superior.

Ahora es tu turno, ¿qué podrías ofrecer a tus clientes de esta forma que aumentara tu valor?

USA vs Francia: dos modelos de negocio diferentes

Recién llegado de mi exploración por California y más concretamente por Silicon Valley, me dispongo a ir contando a través de una serie de post aquellos detalles, ideas y reflexiones que me he traído de un país repeto de contrastes.

Hoy hablaré de mi viaje al valle de Napa y de lo que allí aprendí.

Como buen aficionado a los vinos no podía dejar de visitar el valle más famoso de Estados Unidos en cuanto a los buenos caldos se refiere. Por culpa del cine y más concretamente de la película Sideways (“Entre Copas” en España), me encontraba muy motivado a realizar una exploración profunda al mundo del vino californiano. Fue así como convencí a mi equipo de exploradores Juan Corbera y Carlos Rubio a que me acompañaran.

Debido a mi viaje furgonetero y muy vinícola a la región del Languedoc francés hace un par de veranos tenía muy claro cómo debía de ser esa excursión. La primera sorpresa llegó cuando descubrimos que allí el vino es considerado artículo de lujo. Lo que para el europeo es algo más que habitual en su vida diaria (sobre todo para franceses, españoles e italianos) para el yanqui es un verdadero lujo y, por tanto, el precio va asociado a ello. Vinos inferiores o como mucho de similares características a los de aquí a precios realmente desorbitados. Todo es cultural, supongo.

Napa y su modelo de negocio

La segunda sorpresa fue que el valle no está organizado para la venta de vinos sino sólo para catarlos. Esto fue algo que personalmente me costó entender hasta que una reflexión en grupo nos hizo darnos cuenta de que el negocio no era la venta de vino, ya que éste apenas se consume en ese país, sino que lo realmente interesante allí era vender una experiencia: la experiencia de la cata. ¡Qué grandes estos americanos! Lo que para nosotros es algo gratuito e incluso necesario para la compra del vino deseado para los estaunidenses es sencillamente “una experiencia” y, por supuesto, te cobran por ello. Nada menos que 20$ por degustar 4 o 5 vinos.

Para hacer de esa experiencia algo mucho más atractivo todo el valle intenta vestirse de gala y no dejar ningún elemento al azar. Allí no hay homeless, ni suciedad, ni nada que nos haga pensar que estamos en un sitio más. El valle es un lugar hedonista, un sitio donde poder comer bien (los mejores restaurantes del país se encuentran allí), disfrutar de las vistas (está lleno de parques naturales) y del ambiente (es frecuentado por la élite americana).

En definitiva, si en mi viaje a Francia no paré de catar cuantos vinos quise y, en consecuencia, llegué a casa cargado de botellas, en Estados Unidos caté muchos menos y volví sin una sola botella. Sobre el gasto, evidentemente mucho menos en Napa, pero también por mucho menos.

Como europeo prefiero nuestro modelo pero debo reconocer que los americanos saben bien lo que hacen y han gestionado su modelo de negocio de la mejor manera posible. Ya que el vino allí es considerado como un placer al alcance de muy pocos, han pivotado la idea de vender vino directamente (lo cual no es muy viable) a vender la experiencia de beber vino (lo cual es mucho más consecuente con el estilo de vida de aquel país).

Conclusión: lo importante no son las circunstancias que te rodean, lo verdaderamente importante es saber adaptarse con un modelo de negocio adecuado a esas circunstancias. El valle de Napa y sus vinos nos enseñaron que eso es lo más inteligente que una organización puede hacer.

¡Salud!