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Inspirándose en Bowie para mejorar nuestra empresa

En un día tan ldavid-bowie_where-are-we-now-luvioso y frío como hoy recibir un buen regalo se aprecia mucho más que otros días. Y es que hoy me ha llegado el último trabajo de David Bowie titulado The Next Day. Eso me ha hecho recordar el artículo que escribí sobre creatividad e innovación en el mundo empresarial basado en lecciones que podemos extraer de la carrera del Camaleón.

Al artículo en cuestión lo titulé El Síndrome Bowie y se basaba en la capacidad de transformación, adaptación e innovación de este polifacético artista. Aunque podéis leerlo aquí entero os dejo las conlusiones:

El síndrome Bowie hace referencia a la capacidad que tienen las organizaciones de reinventarse y adaptarse a los cambios a través de la innovación. Aquellas que están afectadas por el síndrome poseen las siguientes 10 características:

  1. Incapacidad de seguir haciendo lo mismo, por muy bien que funcione.
  2. Necesidad de reinventarse continuamente aunque el entorno no lo fuerce.
  3. Apertura mental hacia nuevas tendencias y modos de trabajo.
  4. Permeabilidad total con el entorno, dejándose influenciar por lo que hay más allá de uno mismo o su organización.
  5. Inconformismo ante lo convencional y popular.
  6. Alta capacidad para arriesgarse, para estar en versión beta.
  7. No intentar complacer a todo el mundo.
  8. Coherencia con el trabajo realizado y conexión de valores organizativos.
  9. Humor: se ríen de sí mismas si es necesario.
  10. Alta energía. Cualquier cambio implica una gran cantidad de energía.

Intentar escuchar algún disco de Bowie este fin de semana mientras recordais estas lecciones. A partir del lunes toca aplicarlas.

El Jukebox del emprendedor

 

El Boss nos enseña con Thunder Road cómo superarnos ante la adversidad

¿Pueden las canciones ayudarnos a emprender nuestro proyecto, ya sea éste vital o profesional? Esa es la pregunta que me hice solo acabar el fabuloso libro de Nick Hornby titulado 31 songs. En él, el autor, aprovechaba cada una de las 31 canciones que componen el libro para desarrollar un discurso relacionado con diferentes aspectos de su vida. Recuerdo que esto me pareció interesante. Las canciones, por lo general, son más fáciles de recordar que cualquier otra cosa ya que nos tocan el corazón como no lo hace nadie. Entonces, ¿por qué no articular un discurso inspirado en canciones?

Y de ahí parte la idea de mi nuevo libro El Jukebox del emprendedor. En él me inspiro en lo que hizo Hornby pero llevado a mi terreno: la creatividad. Por ello cuenta con 31 canciones que recorren, desde un punto de vista psicológico y emocional, el proceso creativo que lleva a la persona a emprender cualquier tipo de proyecto.

Si nos fijamos bien las canciones tienen mucho que enseñarnos. La mayoría hablan de amor, de pérdidas, de coches y playa; pero otras se asemejan más a poesías o ensayos literarios ya que encierran grandes lecciones de vida. Artistas como Bob Dylan, Jim Morrison o Michael Jackson intentaban expresar su forma de vida y todo lo aprendido en sus canciones. Entonces, ¿por qué desaprovecharlas?

Tom Petty con The Waiting nos enseña que todo lo bueno tarda en llegar y que debemos tener paciencia. Elvis nos canta suavemente en I’ll remember you que si queremos que nos recuerden tendremos que ser muy especiales, y la alegre Janis Joplin nos insiste con Try en que si nos somos constantes y lo intentamos una y otra vez un poquito más fuerte, no conseguiremos aquello que ansiamos.

31 canciones de 31 artistas que, con un orden y una estructura determinada recorren el proceso creativo para que cualquier persona emprenda su proyecto, lo recuerde y, por que no, disfrute de esta música por el camino.

 

 

 

 

Canciones para emprender

Las canciones nos enamoran y por eso las recordamos mejor que nada en el mundo. Son emocionales, y por ello no nos cuesta demasiado recordarlas. ¿Qué pasaría si atendieramos a los mensajes que en ellas se esconden? ¿Puede que en su interior se encuentren lecciones dignas de recordar?

Yo creo que sí, y por eso el próximo lunes día 15 aparece en las librerías españolas el que será mi segundo libro después de Serendipity. En esta ocasión su nombre es El Jukebox del emprendedor y lo que pretendo en esta ocasión es analizar, desde el punto de vista creativo y emocional, todo el proceso creativo necesario para emprender un proyecto inspirado en canciones que nos recuerden siempre lo aprendido.

Como sabemos, todo proyecto pasa por diferentes fases y, con el fin de no sentirnos abatidos, perdidos y frustrados en muchas de ellas, una buena canción puede estar ahí para recordarnos una sabia lección.

Con prólogo del inventor Pep Torres y el apoyo de emprendedores como Xavier Verdaguer o Sergio Fernández, aparece este nuevo proyecto del que estamos muy ilusionados.

Cada creación trae de nuevo el entusiasmo y la alegría por ver nacer un nuevo proyecto.

Espero poder transmitirlo en 240 páginas y 31 canciones.

www.eljukeboxdelemprendedor.com

 

Cómo gestionar nuestras emociones a través de la música

El otro día recibí un encargo muy especial para escribir un nuevo artículo. Para realizarlo necesitaba tirar del Guzmán psicólogo, del escritor y, lo más curioso, del músico. El resultado fue un artículo que esbocé en un AVE Madrid-Barcelona y que concluí en un Hotel de la ciudad condal y del que estoy realmente contento. Desde el efecto Guardiola y su Gladiator para ganar la Champions hasta por qué tocar el timbal nos hace bailar mejor.

Pasen y lean

Así nacen las cosas

Antes de leer este post saca un momento la vista de la pantalla y mira a tu alrededor unos instantes. Si lo has hecho habrás visto cierta cantidad de objetos, pues bien, todos ellos tienen una curiosa historia digna de ser contada. Y eso es precisamente lo que ha hecho Juli Capella en su libro Así nacen las cosas.

Al igual que Juli hace en su libro creo que la historia de cómo lo conocí yo también merece ser contada.

La historia comienza gracias a Aurora, mi física nuclear preferida, la cual me pone en contacto con los simpáticos propietarios de la librería Shalakabula para hacer una presentación de mi libro Serendipity. Cerramos fecha y hora y, después de unos días, me encuentro en allí mismo hablando de serendipias a un grupo de lectores. Una de las asistentes me pregunta si he leído el libro de Juli y le contesto que no, que no lo conozco. La sorpresa me la llevo al final de la charla serendípica ya que Francis, co-propietario del local, me hace entrega de un paquete regalo. Y sí, como podéis imaginar es el libro de Juli Capella.

Gracias a esa pequeña serendipia estoy disfrutando estos días de las genésis de objetos tan cotidianos como las gafas, el clip, la cuchilla de afeitar o el reloj.

Es por ello que debo de agradecer a Francis, a Nuria y al propio Juli, el buen rato que estoy pasando.

Definitivamente, así se hacen las cosas.

 

 

Barna a full

Barcelona siempre mola. Y, en primavera, ni te cuento. Nunca dos días y medio fueron tan intensos y tan bien aprovechados.

Entre reuniones para nuevos proyectos editoriales, para nuevos colaboradores del ICA y para encontrar posibles apoyos, tuve tiempo de visitar el Museu del Rock, el Museo de los inventos (miba) de mi amigo Pep Torres, pasear por la Diagonal y descubrir la Casa Asia, reencontrarme con la mejor tienda de cómics de la ciudad, comer bien, cenar menos bien, reírme, cabrearme, hartarme de cierta gente, leer el Arte del ruido de Pep, conseguir la novela que me ha arrebatado los 10.000€ del premio VW- Qué leer de este año y, creo que no me dejo nada.

Gracias a Cris y Andrés por su hospitalidad, a Pep por la visita guiada por el miba, a Rosita “the killer” por la comida en un clásico barcelonés, a Esther por su disposición y entrega a los nuevos proyectos, a Jordi por el libro, a mi compañera Diana por su apoyo constante, a Alessandro por su interesante conversación y visión de la creatividad, a Lorena por seguir sorprendiendo en cada charla, y a Inforpress por seguir confiando en mí en todas sus delegaciones.

La vida puede ser maravillosa.

Maus sí o sí

Hay que leerla

No hay duda de que, después de pasarme cuatro días enteros en la capital internacional del cómic, he venido seriamente afectado. Por eso, lo primero que he hecho sólo llegar a territorio conocido, ha sido agenciarme un ejemplar de Maus, la novela gráfica del genial y multipremiado Art Spiegelman. Y es que si bien Maus ya recibió hace años el prestigioso Pulitzer, ahora el festival internacional de Angouleme decide volver a premiarlo en esta última edición.

Puedo decir que yo tenía un leve presentimento con esta novela. Quizá, por mi reciente visita a Berlín, estaba yo sensible a esto de la guerra, los nazis y los judíos (una raza que, según Hitler, no era para nada humana). El caso es que después de empaparme con la historia de Berlín in situ y enlazar con el festival del cómic donde se premia algo así, no podía hacer otra cosa que comprarla, leerla y luego comentar. Así ha sido, sólo que todavía no lo he hecho (sólo la he empezado).

No sé, pero eso de que los judíos sean ratones, los alemanes gatos, los franceses ranas (no podía ser de otra manera) y los ingleses peces, me da un regustillo de Rebelión en la granja importante. Sólo por eso, compro. (Por cierto, ayer en París fui a comer a un restaurante que estaba delante de donde vivió Orwell y esta vez no vi el cartel. ¿Se habrían equivocado la primera vez?)

En fin, no soy muy de recomendaciones pero creo que Maus no defraudará, visto lo visto.

Si os hacéis con un ejemplar ya me contaréis.