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Puntos como estímulos que algún día uniremos

Así, tal y como dice el título de esta entrada, se llamaba el evento que la Universidad de Almería viene realizando para sus alumnos con el fin de alimentar el espíritu emprendedor en sus aulas y en el que he tenido la satisfacción de participar como ponente.

La idea de unir puntos que yo escribía en Serendipity y que el genio de Steve Jobs pronunciaba en su famoso discurso de Stanford parece que sigue contagiándose. Pedro, uno de los participantes más activos en la conferencia, compartió con todos nosotros su propia experiencia.

Según él veía zapatos abandonados por toda la ciudad. Parece que nadie más los veía, pero él sí. Nadie, ni el mismo, sabe por qué los ve pero de lo que sí está seguro es de que son puntos que algún día unirá.

Unir puntos es unir estímulos, experiencias que uno ha vivido y que, aunque en ese momento no sepa para qué sirven, algún día los une con éxito. Explorar es útil para descubrir nuevos puntos que más tarde uniremos.

No nos cansemos nunca, por tanto, de seguir explorando, de recoger experiencias y de unirlas. Nuestras mejores ideas siempre son las más inesperadas.

 

 

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¿Qué sucede cuando a uno le despiden del trabajo de toda su vida? ¿Qué sensación le queda? y sobre todo, ¿qué le depara el futuro? Eso es lo que algún día un grupo de estaunidenses se preguntó al ver las caras de la gente que había recibido una hoja de color rosa (así son las hojas de despido en ese país). Y por ello, en vez de quedarse parados, pasaron a la acción y crearon lo que hoy se conoce como la Pink Slip Party, que no es ni más ni menos que un evento de Networking para desempleados. Allí, entre gente de todo tipo, es donde surgen nuevas oportunidades, algunas de ellas mejores aún de las que se estaban buscando.

Serendipia pura.

Ayer mismo se celebró en Madrid la que hacía la número 50 y tuve el honor de ser el ponente con una conferencia sobre Serendipity y la capacidad de transformar el fracaso en nuestro mejor éxito. Me alegró mucho conocer de cerca los problemas reales de la gente que, lejos de estar parada, su trabajo es buscar trabajo. Intenté aportar mi granito de arena y, gracias al feedback de las redes sociales (fundamentales para estas cosas) y de las conversaciones face to face, creo que lo conseguí. La Serendiptiy trata de eso, de darle la vuelta a los problemas siendo creativo.

Les deseo toda la suerte a todos los que llevaban pegatina rosa (demandantes de empleo) y verlos en breve con otra verde (empleadores).

Gracias también a los organizadores Paco Tamayo y Enrique Brito y al espacio (muy creativo) Siluro.

 

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Hace unos dos años, con el motivo de la publicación de mi primer libro Serendipity: ¿por qué algunos tienen éxito y otros no? (Alienta editorial), publiqué un artículo en la revista Emprendedores. Al ser imposible de recuperar por link dejo aquí el texto:

Emprender con Serendipity

¿Por qué algunas empresas triunfan y otras no? Esa es, por supuesto, la pregunta del millón que todo el emprendedor se ha hecho o se debería hacer al menos una vez en su vida. Aunque existen cientos de manuales que hablan sobre las claves que tratan de engrasar tu empresa para que funcione a las mil maravillas, parece que nadie o casi nadie ha reparado en la fuerza y el valor del poder de lo inesperado, es decir, la capacidad para hacer descubrimientos felices y afortunados de manera fortuita.

A eso le llamamos Serendipity.

Productos básicos que podemos encontrar en la mesa de cualquiera como el Post – it o el Tippex, alimentos tan populares como el Donuts, las cookies o el cucurucho, inventos tan útiles como el rayo láser o el velcro, medicamentos como la penicilina o drogas alucinógenas como el LSD, fueron descubiertos gracias a la Serendipity. Entonces, ¿por qué no  aprovechar este fenómeno a la hora de emprender? Muchos son los emprendedores que han sacado su genial idea gracias a un pequeño accidente inesperado. Un error de búsqueda en Google, un problema con el coche o quedarse sin entradas para una ópera, pueden ser estímulos suficientes para crear nuestra propia suerte ya que gracias a esas eventualidades podemos conectar con algo con lo que antes, sencillamente, no percibíamos. El quid está en conseguir una actitud de búsqueda a la vez que nos planteamos un objetivo ya que el que nada busca nada encuentra. La magia de la serendipity reside en que sea lo que sea que estamos buscando encontraremos algo mucho mejor. Y si no que se lo digan a emprendedores como Enrique Sacristán, que al casi quedarse sin entradas para una ópera en Viena se le ocurrió montar una empresa que gestionará la asistencia a conciertos por toda Europa; o a Félix Tena, que debido al éxito que tenía traer juguetes de China a su hijo se le ocurrió crear una empresa como Imaginarium.

Un error de cálculo, un debate divertido con unos amigos o incluso un sueño provocador, pueden ser la clave definitiva que nos señale de dónde debemos extraer esa idea que, o bien iniciará nuestra empresa o bien la modificará buscando siempre la mejora continua tan necesaria en los negocios de hoy en día.

En definitiva, la serendipity nos acerca un poquito más a esa sempiterna pregunta de ¿por qué algunos tienen éxito y otros no?

 

 

 

 

El pasado sábado tuve el honor de ser entrevistado por mi amigo y colega en esto del think different, Sergio Fernández. Fue en su propio programa de radio, Pensamiento Positivo, que se emite los sábados de 13 a 14 en Punto Radio Madrid y que es escuchado en 33 provincias.

El programa, como no podía ser de otro modo, trataba sobre cómo desarrollar nuestra creatividad en la vida diaria. Para ello nos acompañaron en la mesa Javier Camacho y mi querida y admirada Mar "yorokobu" Abad.

No hay más que escuchar el podcast de la sesión para darse cuenta del buen ambiente que se generó durante una hora de radio. La radio siempre tiene un aroma especial y por eso engancha tanto.

En estos días de telebasura y personajillos vacíos, la radio ofrece una alternativa más saludable.

Tal y como ya cantaban Queen en Radio Ga Ga, todavía te queremos...

En plena ponencia

Hago este post para recordar, para que quede constancia en mis recuerdos, de la maravillosa tarde que pasé junto a un centenar de emprendedores en el ciclo organizado por la Fundación Bancaja en el pasado martes del emprendedor de Valencia.

Con la conferencia "conviértete en emprendedor convirtiendo las casualidades en oportunidades" intenté transmitir a los asistentes que las casualidades, los eventos inesperados, pueden ser mejor aprovechados de lo que lo son  hasta ahora y convertidos en oportunidades de negocio. Con mi propio ejemplo de vida, demostré que esa conversión entre lo inesperado y la oportunidad ha sido una constante que todavía mantengo.

Mi paso de veterinaria a la música y de ahí a la psicología y en especial al desarrollo del pensamiento creativo en el mundo empresarial, todo ello ha sido posible gracias a un cúmulo de situaciones, vivencias, casualidades... pero sobre todo por tener una actitud determinada que lo hizo posible.

Como dije, si me ocurre a mí, ¿por qué no le va a ocurrir a todo el mundo? Lo inesperado está ahí, sucede todos los días, a todas horas.

Lo que hagamos con ello sólo depende de nosotros.

Gracias a José y a Majo por la oportunidad y por hacermelo pasar tan bien.

Y, quién sabe dónde nos llevará esta primera colaboración... ¿habrá Serendipity?

El pasado jueves me desplacé a Euskadi para impartir una formación sobre Serendipity y cómo manejar la incertidumbre y el error en beneficio propio para Ihobe, de la mano de la Fundación Neuronilla. Aprovechando la tesitura no dudé en visitar algunos proyectos que, aunque conocía de hace tiempo, no había podido visitar in situ.

El primero de ellos fue en Irún. Allí se encuentra la delegación de la Universidad Mondragón con su programa más especial. Se trata del Team Academy, metodología finlandesa donde los profesores sencillamente brillan por su ausencia. Se le da todo el poder al alumno y éste responde a las mil maravillas. Los alumnos están tan impicados que no hace falta perseguirlos para que estudien; al contrario, ellos son los que tiran de los mentores. Me mostraron los proyectos de los chicos, las instalaciones y el pequeño y precioso campus. Debo dar gracias a los dos Aitor que hicieron posible esto: tanto el dreamer como el responsable del programa. Además la casualidad que tanto me persigue desde que publiqué Serendiptiy todavía me persigue. Resulta que unos días antes de mi visita un alumno había encontrado en una librería de Vitoria mi libro y lo había comprado, leído y comentado a compañeros y mentores. Cuando le dijeron que el autor del mismo iría ese mismo día de visita al campus se quedó alucinado. Cosas de la serendipia.

De Irún rumbo a Donosti. Allí visité a mi amigo Alberto Conde, al que por cierto también conocí por un tema serendípico. Alberto es uno de los responsables de Ikasplay, una empresa que diseña videojuegos educativos con, según mi opinión, gran acierto. Después de charlar un rato y conocer los diferentes juegos me dejaron jugar a uno. No hay nada mejor para conocer que experimentar. Se trataba de uno en el que el objetivo es vender zumo de naranja y crear una empresa desde la venta ambulante hasta donde uno pueda llegar. Para eso hay que controlar una cantidad de variables, desde la receta del zumo hasta el precio pasando por el stock, el clima del día, las compras de accesorios que mejoren el negocio. Debo reconocer que aunque mejoré levemente mi origen valenciano me traicionó. ¿Quién iba a pensar que a los personajes del videojuego les gustaría más el zumo con hielo y azúcar? Sacrilegio. Pero en fin, divertido fue. Desde aquí mando un abrazo para todo el equipo de Ikasplay.

Por fin Bilbao. El curso se impartía a las afueras, en la población de Mungia, donde se encuentra un antiguo palacete del siglo XVIII hoy convertido en hotel y campo de golf. Allí tenía su reunión Ihobe. Unas 60 personas partició en un taller muy divertido donde si no la mejor, sí que fue una de las mejores presentaciones que me han hecho nunca. Todo un homenaje al concepto que tanto me ha dado y que sigue repartiendo felicidad y conocimiento.

No es aquí lugar para disertar sobre las bondades de Euskadi a nivel gastronómico, paisajístico, y de sus gentes, pero no acabaría este post tranquilo si no dijera que pocos lugares hay así para sentirse realmente feliz y trabajar a gusto.

Agur!

Todo surgió en una cena entre la gerente de AVANT i+e y un servidor. Uno va a cenar y al final sale de ahí con una dorada a la sal en el cuerpo y una conferencia para la Feria de Investigación, Desarrollo e Innovación de Valencia (IDINOVA).

Debo decir que, aunque fue un placer que me invitaran allí a hablar sobre la Serendipity y de cómo conseguir ideas increíbles, el ambiente estuvo templadito. Demasiado. Poca, muy poca gente en una feria que en mi modesta opinión, se merece más.

Fue todo un placer reencontrarme con viejos amigos y conocidos y ver como, cuando uno se pone a hablar, las sillas se van llenando.

Hasta la próxima edición!

El pasado martes 25 tuve el placer de participar como ponente en el IV Foro de Innovación de Extremadura celebrado en la bonita y cautivadora ciudad de Plasencia. Allí se juntaron inversores, empresarios y emprendedores con una misión: retener el talento. ¿De qué manera? Invirtiendo.

Mi ponencia Serendipity Ideas que enamoran a clientes, emprendedores e inversores, trataba de mostrar como las grandes ideas creativas, esas que enamoran, son capaces de actuar como un imán en ése triángulo tan importante para que un negocio funcione.

Debo agradecer a Jose Luis Muñoz y a su equipo el trato y el buen clima de toda esta experiencia.

Espero volver a veros a todos muy pronto.

 

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Antes de leer este post saca un momento la vista de la pantalla y mira a tu alrededor unos instantes. Si lo has hecho habrás visto cierta cantidad de objetos, pues bien, todos ellos tienen una curiosa historia digna de ser contada. Y eso es precisamente lo que ha hecho Juli Capella en su libro Así nacen las cosas.

Al igual que Juli hace en su libro creo que la historia de cómo lo conocí yo también merece ser contada.

La historia comienza gracias a Aurora, mi física nuclear preferida, la cual me pone en contacto con los simpáticos propietarios de la librería Shalakabula para hacer una presentación de mi libro Serendipity. Cerramos fecha y hora y, después de unos días, me encuentro en allí mismo hablando de serendipias a un grupo de lectores. Una de las asistentes me pregunta si he leído el libro de Juli y le contesto que no, que no lo conozco. La sorpresa me la llevo al final de la charla serendípica ya que Francis, co-propietario del local, me hace entrega de un paquete regalo. Y sí, como podéis imaginar es el libro de Juli Capella.

Gracias a esa pequeña serendipia estoy disfrutando estos días de las genésis de objetos tan cotidianos como las gafas, el clip, la cuchilla de afeitar o el reloj.

Es por ello que debo de agradecer a Francis, a Nuria y al propio Juli, el buen rato que estoy pasando.

Definitivamente, así se hacen las cosas.

 

 

Igual eres un Yuzz y todavía no te has enterado

Cuando me enteré de la existencia de Yuzz sabía que tarde o temprano participaría de alguna manera en esta iniciativa tan original. Y es que Yuzz es un concurso para jóvenes emprendedores muy especial. Durante unos meses trabajan en su centro correspondiente (hay en casi todo el país) y el ganador se marcha a Silicon Valley además de ser dotado con un premio de 10.000€ por cortesía de la Fundación Banesto.

Yo aplico la creatividad a multitud de ámbitos pero es, sin duda, el mundo del emprendedor el que más me ilusiona. ¿Por qué? pues porque suelen ser chavales jóvenes, cargados de energía, ilusión y buenas ideas. Me ayuda a romper el estereotipo del NiNi que tanto se empeñan desde los medios de comunicación en meternos en la cabeza.

Pues el día de mi colaboración/aportación llegó el pasado martes 19 y no pudo ser mejor. Empecé con una charla en abierto Serendipity y cómo conseguir ideas increíbles en la que tuve la oportunidad de saludar a viejos amigos y colegas, di una entrevista para el programa Emprende (TMV), conocí a gente nueva y comprobé una vez más la conexión tan espectacular que tiene la gente con el término serendipia.

Después ya nos quedamos los "yuzz" y un servidor en petit comité para intentar trabajar un poco sus ideas con el método explicado en la ponencia. A pesar de tener poco tiempo no hay duda de que se aprovechó muy bien.

En definitiva, salí de allí con mucha más energía de la que me había llevado de casa y eso siempre se agradece.

Larga vida al Yuzz!