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Un instrumento muy curioso

El otro día me encontraba en Barcelona impartiendo una conferencia para todos los directores del grupo Accor en España. Ya lo comenté por algún canal – no recuerdo si twitter, facebook o ambos- que me lo pasé genial con ellos. Una de las cosas que más me gustó fue el contexto creado para las conferencias. A través de una agencia de eventos eligieron el tema cirquense como el hilo conductor del evento. Allí podías encontrar a bailarines, malabaEl increíble violín trompetaristas, gente que hace burbujas gigantes de jabón, un mentalista y unos músicos. Éstos iban ataviados de época y su música era afín a este estilo. Uno tocaba el piano con un estilo muy curioso, a veces con una naranja – a lo Harpo Marx- a veces con otros artilugios. Ella, por el contrario, llevaba un instrumento que no supe reconocer. Era una mezcla entre un violín y una trompeta. Su sonido era muy original. Como sabréis los que me conocéis no dudé ni un segundo en asaltar a la pobre chica sólo terminar su actuación para preguntarle acerca del curioso instrumento.

Por lo visto su origen fue muy original y bastante serendípico. Fue creado por un ingeniero alemán llamado Stroh a causa de la falta de amplificación que había en la época, los violines no se escuchaban bien. Por tanto decidió incrustarle una especie de trompeta para amplificar el sonido. Y lo consiguió, este instrumento suena cuatro veces más fuerte que un violín.

Si bien su origen me cautivó su nombre no lo hizo tanto. Lo bautizó con el poco original nombre de violín trompeta. ¡Qué prácticos son estos alemanes!

Haciendo de superhéroe

Ahora ya sé lo que sentía Spiderman cuando ayudaba a la gente

Íba yo tranquilamente ayer escuchando, gracias a mi colega Edu Izquierdo, el último y genial disco de Los Lobos, cuando vi a un señor parado delante de la Gran Vía haciéndome señas como para decirme algo. Pausé Burn it down (genial canción, por cierto) y me dispuse a saber qué se le ofrecía. Intuí que querría preguntarme por alguna dirección. La sorpresa vino cuando me dijo muy amablemente <sufro de agorafobia, ¿me podría ayudar a cruzar la calle?> ¿Qué necesita?, le dije. <Sólo que cruce conmigo, nada más. Estas avenidas tan grandes y abiertas me producen pánico. >

Ha sido la ayuda más fácil y sencilla que he realizado en mi vida pero también una de las más sentidas. El hombre no podía cruzar solo. Para él era todo un mundo. Cuando yo le dije que además yo era psicólogo y que lo comprendía el señor se alegró mucho. Luego resultó que los dos vivíamos en la misma calle. Prometí volver a verlo y quedarme a charlar un poco más con él (en ese momento yo debía ir a por el tren).

Lo comento porque eso me hizo sentirme muy bien, como un superhéroe. Había usado mis poderes para ayudarlo a pasar una gran avenida y no me había ni despeinado, como Superman. Así que creo que ganamos los dos.

Mr. Unknown, gracias por hacerme sentir como Spiderman.

Medidas anticrisis con mucho ingenio

¿Quieres comprar uno por 50€?

Imaginad por un momento un pueblecito alemán donde la crisis, como en tantos otros sitios, se ha cebado especialmente. Por unas y por otras, las calles están llenas de baches y no hay fondos para repararlos. ¿Qué hacer? Bueno, he estado en muchos países donde zanjarían esta cuestión con un simple: si no hay pasta(plata, money…)  no hay solución. Pero en Niederzimmenrn– ojo con el nombrecito- no se conforman con eso. La solución de un problema pasa por generar ideas, por probar cosas nuevas y sobre todo por no justificar la situación autoengañándonos continuamente. Eso sólo nos llevaría a la permanencia del mismo. Pues bien, en esta población alemana han decidido vender sus baches al módico precio de 50 euritos. El benefactor abona la cantidad y el bache es suyo. Para confirmarlo le ponen encima una placa con su nombre. Todo un orgullo, ¿verdad?

Caos y Creatividad

Mi futuro colega Marcus

Siempre es buen momento para seguir explorando el Kilimanjaro y, que mejor lugar, que ¡una pizzería! Incluso cuando uno va a por una pizza puede tropezar con algo maravilloso que no pensaba encontrar. Es uno de mis momentos sagrados de la noche del domingo. Voy a una pizzería cerca de casa y, mientras  preparan mi clásica caprichosa, me pongo a leer todos los suplementos que puedo de los periódicos del domingo. Raro es el día que no me llevo alguna sorpresa. Eso es fomentar lo inesperado.Está claro que podría pedirla por teléfono y así no tener que esperar sentado en un taburete de madera. Pero no, a mi me encanta estar allí, escuchando lo que pasa, oliendo a leña, leyendo los suplementos y el periódico y haciendo espacio para alguna anécdota que siempre suele darse.

Hace ya unas semans, en esas lecturas de pizzería, descubrí a un matemático bastante diferente. Eso siempre me atrae. Su nombre es Marcus du Sautoy. Sus documentales sobre las matemáticas están triunfando en la BBC. Un tipo pelado, excéntrico, con camisas psicodélicas  y con apellido francés… ¡había que saber más sobre él!

Después de leerme la interesante entrevista que le hacían me quedé, gracias a esa red que formamos en nuestro consciente cuando tenemos un objetivo, con un comentario, un guiño a la serendipity. Cuando le preguntaban si le gusta el orden, por eso de ser matemático, respondió que no. “En mi casa hay libros por todas partes, dice. El caos estimula la creatividad. Nunca encuentro nada, pero a veces hallo algo que no buscaba, y esa casualidad estimula un pensamiento que lleva a otro. Cuando ordeno mi estudio la creatividad desaparece”.

¿Qué os parece? Marcus y yo unidos por el caos, por lo inesperado, por la serendipity. Me alegra tener este tipo de sincronías, de verdad. Marcus ahora ha pasado a mi lista de personajes a los que, irremediablemente, tengo que conocer.

Hasta muy pronto, colega.

Extrañas, extrañas clases

Sólo me falta dar clase a los pitufos

Dedicarse a esta profesión requiere mucha versatilidad, creédme. Nunca sabes con qué ni quién te vas a encontrar cuando llegas a una ciudad nueva, a una empresa o un aula donde se encuentran los alumnos esperando, deseosos y ansiosos de ver qué va a pasar allí. Ya se sabe, la creatividad es magia…

Así, con un ligero vistazo interior a mis recuerdos, me viene una clase donde tuve que tener al bebé de una de las asistentes en brazos para que no llorara (Silla), otra donde acabé tocando el piano en plena sala (Vitoria), otra donde tuvimos que dar la clase en el parque de enfrente porque hacía mucho calor (Reus), otra donde hice de árbitro de boxeo (Alicante), otra donde me tocó lidiar con 250 empresarios mirándome fijamente (Oviedo) o incluso una en la que me metieron con el doble de alumnos en un aula sin ventilación, donde nada funcionaba y donde no había luz natural (Tarragona) y ¡ale! ahí te las apañes…

De todo se sale, por eso, este próximo lunes creo que también superaré la prueba. Vuelvo a la sala de creatividad del INVATE ya que seguimos con el proyecto DISANAR del que os hablaba no hace mucho. En este caso viene una empresa – ya hablaremos de ella en su momento- en el que sólo trae a un representante. Es decir, tengo a ¡sólo un alumno! He dado clases para dos, pero nunca para menos. Será como una clase particular. ¿Removerá esto mis días de repaso en el colegio? Ni idea. Lo cierto es que será, como en tantas ocasiones, otra extraña, extraña clase.