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Un evento que deja buen sabor de boca

Ayer participé como ponente en Enrédate, el evento que IMPIVA organizaba para empresarios y emprendedores de Elche. Me hizo ilusión encontrarme con amigos y conocidos que hacía tiempo que no veía.

 

A mi lado, también como ponentes, estaban la diseñadora Patricia Rosales y uno de los fundadores de Territorio Creativo Fernando Polo. Fue un placer conocer sus experiencias y todas las anécdotas en torno a su emprendizaje. Debo admitir que la historia de Patricia es para una película. Aunque sé que no le gusta que se le identifique sólo por eso si es cierto que saltó a los medios porque Madonna compró uno de sus, digamos así, nada económicos zapatos. Tiene modelos que están por los 80.000€. Es para ponerse a temblar. Actualmente triunfa más en el extranjero que en su propio país, cosa que suele pasar. Pero ella lo tiene claro, el mundo está ahí afuera y una andaluza de casta como ella no lo va a desaprovechar. Me motivó mucho y por eso tuve el placer de obsequiarle con un ejemplar de Serendipity. Espero que lo disfrute ya que estoy seguro de que le sacará partido.

De Patricia no aprendí que el límite nos lo ponemos nosotros porque eso ya lo sabía. Pero me gustó mucho que me lo recordaran no con palabras sino con un ejemplo en vivo y en directo. A alguien así no lo conoces todos los días.

Elche sigue dándome razones para volver.

Una de las miradas de Guzmán

Ayer, en mi viaje relámpago a Madrid para una sesión en Penteo, descubrí dos cosas interesantes. Una, después de la sesión en su sede de Barcelona el pasado julio, ya me la esperaba. Y es que aquellos que se acercan al taller "cómo desarrollar el pensamiento creativo" son gente realmente maja de la que uno nunca deja de aprender.

Pero la otra cosa que me llevé  de allí es totalmente inesperada. Como suele ser habitual la serendipity no se separa de mí y en este caso me deparó una grata sorpresa. Cuando ya me marchaba Marta, la profesional que ha hecho posible la sesión, me comentó que su abuelo se llamaba como yo: Guzmán. Cosa rara esto de coincidir con alguien que se llame o conozca a alguien que se llame así. Hasta tal punto es esto que hace un tiempo me vi obligado a hacer un llamamiento a los Guzmanes del mundo para que nos conociéramos todos.

Resulta que, además del nombre, el abuelo de Marta era una persona creativa. La fotografía era su pasión así como su ciudad, Salamanca, en la que pudo dar rienda suelta a su mirada particular.

Ni las casualidades ni los Guzmanes dejarán de sorprenderme nunca.

Gracias Marta, por descubrirme a tu abuelo Guzmán Gombau.

Lo que podría haber sido una catástrofe hoy es un punto positivo para Chile

La campaña publicitaria que se ha encontrado Chile, a mi parecer, todavía no se la creen ni ellos. En mi opinión es una auténtica Serendipity, es decir, es algo no buscado, que ha venido por azar (el accidente de la mina) y que han sabido convertirlo en una oportunidad (la visión de Chile como un país solidario, bueno, lleno de héroes...)

Por tanto: Serendipity= azar + ingenio para encontrar la oportunidad.

Y, no nos olvidemos de su líder, el presidente chileno, auténtico responsable de hacer posible esta serendipity chilena. Es curioso por lo que un presidente puede ser recordado.

Buen trabajo.

¡Bien por Chile!

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Imagina por un momento que acompañas a un amigo a solicitar una beca Erasmus. Él está empeñado en irse a París, la ciudad de la luz. Tú no tienes ningún inconveniente en acompañarle y accedes de buena gana. Una vez allí el funcionario de turno os da dos solicitudes, una para cada uno, a lo que, por reflejo, intentas explicar que no, que sólo es para tu amigo. Pero, antes de que puedas demostrar que sólo ibas a mirar, algo en tu interior se enciende; por un segundo te imaginas lo que sería pasar un año en un país extranjero y alejarte, aunque sólo sea un tiempo, de tu ciudad. Así que, en un acto de valentía y con la mirada atónita de tu amigo, rellenas el formulario con visos de aventura. Roma es la elegida. Desde este momento acabas de comprar tu propia Moleskine en blanco, preparada para ir rellenando sus páginas a diario con tus vivencias. El final de la historia se puede intuir. Ahora eres medio italiano. Has echado raíces allí, tienes tu propia familia. Tus viajes a España serán tus escapadas. Sin historias como esta el programa Españoles en el Mundo no existiría.

Y tú, ¿cómo gestionas tus errores?

Serendipity, eso es lo que acaba de suceder aquí ya que con ella entendemos un hallazgo afortunado e inesperado. La serendipity actúa cuando se va buscando algo y se encuentra otra cosa. En este caso lo único que se buscaba era el placer de acompañar a un amigo a hacer una inscripción. Pero lo inesperado acecha en cualquier lugar, en cualquier momento, y uno debe de estar preparado para ello. Pasteur decía que la suerte sólo favorece a las mentes preparadas. Pero la serendipity no es sólo preparación y saber detectar las oportunidades, también es sagacidad, valentía, la misma que se desplegó cuando ese funcionario te dio un formulario por error.

Del error surgen la mayoría de las oportunidades, pero no lo hacen solas, el error solamente es el input desde donde debemos empezar a trabajar. Ese error nos puede traer mucho más de lo que creemos. Y si no, atentos a la siguiente historia:

Adrián, un buen amigo mío, es un gran aficionado a la fotografía. Un buen día le surgió la posibilidad de ir a Uruguay a dar un taller a unos niños sobre cómo hacer fotos. Una vez en el aeropuerto la policía le confiscó las máquinas fotográficas ya que debían de investigar bien qué finalidad tenían. Así que, después de un largo viaje y sobre todo, con mucha ilusión, el pobre Adrián se quedó sin todo su equipo. Hasta aquí lo inesperado. Ahora viene la manera de gestionarlo, de domesticarlo. Otro podría haber hecho turismo por la ciudad, aprovechar para viajar o cualquier otra cosa. Pero no Adrián. A él se le ocurrió otra cosa. Ya que no tenían cámaras lo que harían sería construirlas ellos mismos. Por ello cambió el taller de fotografía por el de fotografía estenopeica, una técnica interesante donde no se necesita una cámara convencional sino que uno puede construir la suya propia. Fue todo un éxito. Hoy en día sigue impartiendo ese taller.

Tanto en la historia del Erasmus como en la de la del curso de fotografía la serendipity está involucrada. En los dos casos hubo pequeños accidentes, eventos fortuitos; en los dos casos la persona fue valiente, se enfrentó con la situación; y en los dos casos se encontraron situaciones felices y totalmente inesperadas.

Eso es la serendipity. Si aprendemos a domesticar, a gestionar, lo inesperado, podremos encontrar grandes cosas.

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Shhh, no se lo digas a nadie...

Cuentan que un día a un tipo muy normal se le ocurrió una muy buena idea al darle una patada a una piedra. Por lo visto, ésta golpeó un cubo de basura, el cual cayó sobre un par de gatitos que estaban durmiendo a su vera y éstos, al asustarse, saltaron alto, muy alto, metiéndose por la ventana del primer piso que permanecía semiabierta; porque ya se sabe que los gatitos son de goma y que caben casi por cualquier sitio. La dueña de la casa los sacó a escobazo limpio con la mala suerte de resbalarse y caer por las escaleras. Mal karma, supongo. Los gatitos fueron en su ayuda y empezaron a mimarla, a lamerle las mejillas y, mientras tanto, todo esto era visto por nuestro aspirante a futbolista, sí, el mismo que había dado una patada a un piedra emulando a sus héroes y mitos favoritos. Entonces fue cuando se le ocurrió esa brillante idea. Sí, la misma que no podemos contar debido a su enorme calidad. Pero hay que decir que fue realmente una gran idea y además completamente gratis, total, por darle una sola patada a una piedra. Claro que éste es el único caso que se conoce hasta el momento. Además, también cuentan que eso sucedió en un planeta muy, muy lejano donde la luna no es sólo una sino que son tres, donde el cielo no es azul sino multicolor y donde los árboles no paran de cantar canciones y hacer cálculos matemáticos totalmente absurdos. Algo bastante alejado a lo que estamos acostumbrados.

Y es por ello, por no vivir en el mágico mundo de los árboles cantores donde una y sólo una vez sucedió lo que acabamos de contar, que el resto de los mortales deberemos esforzarnos más si queremos una idea tan brillante como la del futbolista aficionado. No podemos esperar que la suerte nos visite si no estamos preparados para ello, no debemos aguardar la inspiración sentados en casa - ¡con lo bien que se está!, hasta que le apetezca venir a visitarnos. Debemos iniciar nuevos proyectos, creer en nosotros mismos, sin ponernos límites, permitiéndonos soñar, eso que suena ya tan alejado de la vida adulta, ¿cierto?

Sí, pero, ¿cómo hacerlo? Nos podemos preguntar. Quizás no somos tan creativos como nos gustaría, quizás eso es sólo para otras personas, no para nosotros. Puede que ayude saber que la creatividad no es suerte, no es magia, no es sólo cosa de talento. Es cosa de trabajo, de pasión, de constancia, de humor, de expresión. Todos tenemos algo que decir, que expresar. Al divertirnos nos expresamos, al relajarnos también. No es casualidad que en esos dos estados sea donde más ideas nos vengan a la mente. Cuando encontramos lo que nos gusta hacer y nos dedicamos a ello con pasión, todo a nuestro alrededor empieza a cambiar. Miramos de otro modo y, en consecuencia, vemos de otro modo encontrando cosas que, si bien antes también estaban ahí, eran invisibles. Pero ahora no lo son. Nuestro reto ha construido una pequeña red para captar esos estímulos que antes pasaban desapercibidos. Cuanta más dedicación y más motivación, más fina se hace esa curiosa red. Pero eso es sólo el principio. Hay más, mucho más. El proceso creativo es tan apasionante como sus resultados. Si lo seguimos puede que, como a nuestro futbolista amateur, se nos ocurra una buena idea, una tan buena que a muchos les parezca que fue pura chiripa. Pero tú y yo sabremos siempre que no fue así.

Pero, shhh… no se lo digas a nadie. Es un secreto.

2

Odio esperar. Siempre he sido una persona puntual y es algo que no

¿Quién me iba a decir que compartiría espacio con Rachel?

comprendo. ¿Cómo puede la gente llegar tarde? cuando lo intento a propósito un dolor en el estómago se apodera de mí y me hace correr más para llegar pronto. Así no hay manera.

Por eso me gusta tanto el mundo de las revistas. Siempre son puntuales. No, mejor, se adelantan un poco. Y, gracias a esa peculiaridad que encaja tan bien con mi carácter antidemora, ya tenemos aquí el nuevo número de Psychologies en la que me hacen una entrevista por Serendiptiy. La sección se llama Gente con Idea. Me ha gustado. Estoy al final del todo. Fácil de recordar.

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Si el otro día anunciaba a bombo y platillo el día de la creatividad, hoy repito con otro de esos "días de":  el del libro.

Si en uno se trataba de resaltar la importancia de creer que hay más posibilidades de las que contemplamos, de crearlas y de hacer crecer todo ese conjunto consolidándolo, hoy se trata de recordar la importancia de la cultura, de la literatura, en definitiva, de la filosofía en su sentido más puro, el amor a aprender cosas nuevas, a descubrirlas.

Para contribuir con todo ello he aceptado la invitación que muy amablemente me hizo Gustavo, gerente del espacio lector recién inaugurado Nobel, para dar una charla y encontrarme con los lectores de Serendipity.

La historia de cómo Gustavo contacto conmigo no deja de ser curiosa. La librería está cerca del trabajo de mi padre el cual, de vez en cuando se pasaba a encargar algún que otro ejemplar para algún amigo. Como se llama igual que yo a Gustavo le sorprendió que un cliente se llamara igual que el autor del libro. Finalmente descubrió que era mi padre, que yo era de Valencia y, aún sin saberlo, gestionó de manera ejemplar lo inesperado y tuvo su particular Serendipity.

Hoy a las 19:30 se culminará el proceso serendípico.

Nos vemos allí!

Mi futuro colega Marcus

Siempre es buen momento para seguir explorando el Kilimanjaro y, que mejor lugar, que ¡una pizzería! Incluso cuando uno va a por una pizza puede tropezar con algo maravilloso que no pensaba encontrar. Es uno de mis momentos sagrados de la noche del domingo. Voy a una pizzería cerca de casa y, mientras  preparan mi clásica caprichosa, me pongo a leer todos los suplementos que puedo de los periódicos del domingo. Raro es el día que no me llevo alguna sorpresa. Eso es fomentar lo inesperado.Está claro que podría pedirla por teléfono y así no tener que esperar sentado en un taburete de madera. Pero no, a mi me encanta estar allí, escuchando lo que pasa, oliendo a leña, leyendo los suplementos y el periódico y haciendo espacio para alguna anécdota que siempre suele darse.

Hace ya unas semans, en esas lecturas de pizzería, descubrí a un matemático bastante diferente. Eso siempre me atrae. Su nombre es Marcus du Sautoy. Sus documentales sobre las matemáticas están triunfando en la BBC. Un tipo pelado, excéntrico, con camisas psicodélicas  y con apellido francés... ¡había que saber más sobre él!

Después de leerme la interesante entrevista que le hacían me quedé, gracias a esa red que formamos en nuestro consciente cuando tenemos un objetivo, con un comentario, un guiño a la serendipity. Cuando le preguntaban si le gusta el orden, por eso de ser matemático, respondió que no. "En mi casa hay libros por todas partes, dice. El caos estimula la creatividad. Nunca encuentro nada, pero a veces hallo algo que no buscaba, y esa casualidad estimula un pensamiento que lleva a otro. Cuando ordeno mi estudio la creatividad desaparece".

¿Qué os parece? Marcus y yo unidos por el caos, por lo inesperado, por la serendipity. Me alegra tener este tipo de sincronías, de verdad. Marcus ahora ha pasado a mi lista de personajes a los que, irremediablemente, tengo que conocer.

Hasta muy pronto, colega.

Dragó citándome a mí... ¡bienvenidos al mundo al revés!

Un día leí que Internet es la mayor herramienta serendípica del mundo. Y es verdad. Cuando uno se pone a navegar siempre sabe cómo empieza pero nunca cómo acaba. Se inicia la búsqueda de algo, quizás una tontería, y se llega a un gran descubrimiento. Serendipity pura.

Por eso me gusta tanto navegar por la red. Una de las cosas que más me gusta hacer esas tardes tranquilas de domingo como hoy es buscar opiniones y comentarios sobre mi querido y cuidado libro Serendipity. Siempre me encuentro con pequeñas  pero agradables sorpresas. Y hoy, precisamente hoy, ha sido uno de esos días donde me he llevado una de las más grandes. Google me ha llevado a mi amigo Fernando Sánchez Dragó. Amigo quizás no es la palabra adecuada pero es la primera que me viene a la cabeza. Por si no lo recuerdan, el pasado mes de febrero fui invitado al programa Las Noches Blancas para hablar sobre serendipity y la búsqueda de la felicidad. Fernando leyó el libro y lo comentamos junto a otros invitados. Pues bien, algo debió ver en él ya que además de la invitación al programa por lo visto escribió también sobre el mismo. Y esa ha sido la sorpresa. Clickando aquí podréis leer la columna publicada en el periódico La Razón donde destaca el sentido del humor como fuente de la eterna juventud y donde también subraya la frase aparecida en Serendipity prestada del film coreano Old Boy.

Tengo en casa la mitad de la, por otro lado, extensa producción literaria de Fernando. Lo sigo desde hace años. Nunca pensé que él me leería a mí, y mucho menos que me citaría en La Razón o cualquier otro medio. Realmente el mundo está totalmente al revés.

Como digo en el último capítulo del libro, dejémos que la serendipity haga su trabajo, veamos a dónde me lleva todo esto. De momento ya puedo decir que es mucho más de lo que esperaba.

Gracias Fernando, los pequeños detalles son los que importan.